Diario de León

Publicado por
Venancio Iglesias Martín Catedrático de literatura
León

Creado:

Actualizado:

P odemos... claro, claro que podemos llegar al Poder, que es lo que pretendemos. El Poder está presente en nuestro nombre como un tatuaje que nos define. «Queremos el poder» es el significado segundo del nombre de nuestro partido, que en intención es el motor primero. ¡Que nadie se engañe! Y si todo poder lleva su dosis de corrupción ya la aceptamos de antemano, pero nosotros nos somos como esos... esos tíos de la caspa.

En Podemos somos jóvenes, pero que nadie se engañe. Somos igualmente cínicos. No nos chupamos el dedo. Hemos aprendido todos los trucos de esos viejos sinvergüenzas que llevan toda una insufrible democracia subidos en el machito. El día que lleguemos (y será pronto) tenemos escobas, para barrer y para que las brujas del Poder salgan por la ventana o la chimenea.

Podemos, no es una marca de laxante, no es una asociación de estreñidos, aunque ya hay muchos con estreñimiento mental. ¡Cuidado! Esos no deben asomarse a un plató. Lo que ocurre es que, cuando podamos vamos a hacer dos cosas: dar un potente laxante a todo el que levante la voz y poco podremos si no podamos. Esos sucios canales de la telepública...

Podemos podará todas las ramas podridas del árbol social. Que no se engañe ni la casta, ni los curas, ni todos esos cerdos capitalistas que son la garrapata del pueblo, ni esos empresarios ladrones que corrompen y luego lo confiesan sin rubor, como si el delito fuera solo de la casta. Vamos a barrer toda esa sociedad, digo, suciedad. Nosotros somos limpios (siempre me ha preocupado el racismo que comienza hablando de limpieza cuando cada cual está obligado a gestionar la propia mierda). ¡Volveremos a una inquisición pero eso sí, democrática!

No Podemos y no aceptaremos ninguna imposición de Europa que vaya en detrimento de nuestra política interior social. Nosotros podemos ocultar nuestras ideas, que eso no es mentir. Nosotros no negamos ni afirmamos nuestro fondo comunista. Muy al contrario, tenemos clara conciencia de que el comunismo tiene otras posibilidades y otras formas de ser más adecuadas que las que históricamente se han dado. Y si mañana tenemos que desdecirnos nos desdiremos... porque también podemos cometer equivocaciones pero no nos pillarán en ninguna mentira como a estos de la casta. Porque nosotros no mentimos sino que dejamos que nuestros enemigos se engañen ellos mismos.

Por eso no contestaremos cuando nos pregunten, ni saldremos por peteneras pero aprovecharemos las preguntas para atacar al preguntón. Para eso nos informaremos bien sobre el puto corrupto de la prensa que nos quiera interrogar y le daremos donde le duela, así: —Parece mentira que usted me pregunte eso, cuando usted, tal y tal. Se suelen quedar planchados. Además como no nos alteraremos porque tenemos la verdad de nuestra parte... pues eso: las verdades joden mucho si se dicen sin alterarse y en voz bastante baja. La verdad, nuestra verdad no conviene decirla a gritos. El que grita está refutado.

Podemos respeta la libertad de prensa, pero no Podemos tolerar a esos periodistas inclinados a defender al Poder corrupto. A esos hay que taparles la boca. ¡Babayos! El poder ha de ser nuestro porque ignoramos la corrupción, porque somos incorruptibles. Y si hay alguno, fuera con él. La democracia no empieza con la idea de la libertad sino con la de responsabilidad y aquí lo que hay es mucho irresponsable. Y si alguien nos acusa de algo cierto diremos : «¡falso! ¡falso! ¡falso!» Eso hay que repetirlo sin alterarse, porque la repetición es buena y la única manera de adoctrinar un pueblo que se desmemoria fácilmente.

Podemos los barrerá lo que haya que barrer en los medios sin compasión. ¡Fuera! No consentiremos que se nos ataque desde las televisiones privadas y la de la casta. Si hay que nacionalizar se hará, pero nunca contra el pueblo, porque nosotros no podemos tolerar un solo abuso contra el sacrosanto origen del poder: sí, sí, el pueblo. «Nación» es un término discutido y discutible. Pero «el pueblo» no. Que no se nos confunda. Nosotros somos luchadores de las libertades del pueblo. La palabra «nación» para cuando haya que convencer a los de la casta y a la derecha testaruda.

Nosotros, los de Poemos, podemos ser lo que se quiera pero muchos somos profesores de Universidad y tenemos muchos cursos a las espaldas sobre cómo gestionar el poder contra todos los sinvergüenzas que componen la casta. Podemos restregar los títulos contra las narices de tanto calumniador como tenemos. Ya les ajustaremos las cuentas cuando podamos, porque nosotros lo que no Podemos es olvidar.

Nuestras palabras siempre serán oblicuas, como nuestra manera de contestar a ese periodismo inmundo y fascista. En la tele nunca nos pondremos rígidos sino inclinados a la derecha o izquierda según pete, porque hay que componer imagen oblicua que es la más sugerente. Ahora parezco de izquierdas, ahora de derechas. Ser no importa tanto como parecer. Una imagen oblicua dice más que mil palabras rectas. Sin abusar utilizaremos el término «fascistas»según convenga y no nos diremos comunistas sino antifascistas y el que quiera saber quién soy y de qué familia vengo, etc. Así, nuestra manera de decir será siempre «reptilinea», perdón «rectilínea» (¿en qué estaría yo pensando?).

En cuanto a la Constitución, Podemos la respetará siempre que convenga al pueblo soberano, pero no es ningún papel que uno no pueda usar para limpiarse semejante parte en el cuarto del porrompompero cuando convenga. Eso que quede claro. Porque el pueblo está por encima de la Constitución. (Y nosotros también). Y a partir de ahora cuando alguien ataque a Podemos, nosotros consentiremos sin inmutarnos porque el pobrecito no sabe que, atacando a nuestro partido, ataca directamente al pueblo. Nosotros consentiremos que nos ataquen porque estamos en una democracia, pero ya llegará nuestra hora. Porque somos representates del pueblo. Ya llegará nuestra hora. ¡Tenemos buena memoria! Ji, ji. Somos profesores. Vamos a limpiar...

Esto oí a un simpa del partido y me puse a temblar. Y me acordé de invitar a algunos amigos con un aforismo nietzscheano: a) —¡Cuidado! En ese matorral hay una serpiente que puede morderte.

—¿Qué importo yo?

tracking