EDITORIAL: En guardia contra el terrorismo islamista
Al grito de «¡Vamos a vengar al Profeta!» dos encapuchados armados de fusiles convirtieron ayer la sede en París del semanario satírico francés Charlie Hebdo en un auténtico matadero. Doce muertos, once heridos, cuatro de ellos muy graves, es el resultado de la sangrienta venganza en la que derivaron las amenazas recibidas por el semanario tras la publicación de una caricatura en la que aparecía representado el Profeta Mahoma junto a un texto relacionado con el fanatismo de quienes se proclaman sus seguidores.
La matanza perpetrada por el terrorismo islámico no sólo es un desprecio a la vida y a la libertad de información, sino una declaración de guerra y un intento de quebrar los valores que constituyen los pilares de la democracia.
Sin libertad de expresión no se entiende la libertad en general y los medios de comunicación son, en su pluralidad, administradores de esa libertad de los ciudadanos. De manera que cualquier atentado contra ellos, del tipo que sea, es un ataque contra todos y cada uno de los individuos como generadores solidarios de la opinión pública.
Con el Estado Islámico en llamas, la matanza de París debe ponernos en guardia frente a una mentalidad que estamos viendo anidar a lavuelta de la esquina. No vale la excusa de que son minoría, sino la evidencia de una realidad amenazadora. La intransigencia totalitaria que caracteriza al integrismo es el mayor peligro para nuestra manera de entender la vida y la libertad. Y ese es un patrimonio irrenunciable.