AL TRASLUZ
Mayormente
E n un bar de la calle José María Fernández hay un cartel informativo que dice: «No tenemos servicio de terraza mayormente porque no hay terraza. Gracias». Ah, la precisión del lenguaje. Si en la noche de los tiempos nuestros antepasados no llegan a inventarlo, ahora cuando pidiéramos un café nos traerían un vermú. Ese “mayormente” más que un adverbio es todo un tratado de gramática vital. Lo dice todo. Aún así, habrá quienes tras leer el aviso aún pregunten si se pueden tomar fuera el vinín. El buen humor salva. El otro día voy por la calle Ancha y se me acercan dos jubilados muy sonrientes. Hasta aquí todo normal, lo raro es que se me hubiesen acercado dos jóvenes con empleos bien remunerados. Me espeta uno de ellos, así sin presentarse: «Tengo un tema para un artículo, pero si lo publica su periódico al día siguiente tenemos que marcharnos de León». Le pregunto: «¿Ese tenemos se refiere a usted y el caballero que le acompaña?». Niega con la cabeza: «A usted y a mí, que lo mío no es escribir». Los dos se rieron y ahí quedó la cosa, sin desvelarme más. Nos hemos vuelto a cruzar en dos o tres ocasiones y se ha limitado a insistir: «Nos echan, si lo publicamos nos echan». Y su compañero de paseo asiente divertido. La jubilación puede ser un estado de gracia. Pues nada, si tenemos que escondernos en San Andrés del Rabanedo pues nos escondemos. Y si hay que compartir cuarto en pensión, pues se comparte. Ya volveremos de incógnito los fines de semana.
La realidad es como es, tiene sus ratos. El buen humor se lo ha de poner cada cual, como hacen el citado hostelero o los dos jubiladines. Y no es una actitud necesariamente vinculada a la ausencia de preocupaciones; a veces, al contrario. Viene a ser como proclamar: «Conmigo no vais a poder, porque no puedo ni yo». Te hace libre.
La Junta de Castilla y León obligará por decreto a los restaurantes típicos leoneses a servir productos Tierra de Sabor. Al parecer, muchos hosteleros lo consideran una intromisión inaceptable en su criterio. En determinados locales la manduca deberá ser servida con el traje regional de la zona. El asunto está que arde, y no sólo en los fogones. Pero también se presta al humor. Y al cartel. Mayormente.