HOJAS DE CHOPO
León y el libro electrónico
En uno de los últimos números de la revista Texturas leí un artículo de Joaquín Rodríguez: «Una preocupación bastante fuerte o el beneficio de la técnica en la educación (Homenaje a Dña. Ángela Ruiz Robles)». Se trata de uno de los personajes leoneses de mayor relieve en los tiempos modernos (lean el espléndido reportaje de Cristina Fanjul en estas páginas: 27 de octubre de 2013) que, como en tantos otros casos, pasa desapercibido entre sus gentes, que focalizan, siguen focalizando mejor, sus intereses en los redobles del pasado lejano. La contemporaneidad no parece hacer mella en un territorio en que difícilmente se adivina un futuro mínimamente halagüeño. Nosotros somos, eso sí, los culpables por no impedir el desmantelamiento y por no exigir el aprovechamiento de ciertas e indudables potencias sectoriales.
Ángela Ruiz Robles nació en Villamanín en 1895. Después de estudiar Magisterio en la Escuela Normal de León y de impartir clases en el mismo centro educativo en que había cursado sus estudios, la encontramos en 1917 en Santa Lucía de Gordón al frente de una escuela sustentada con fondos de una empresa minera. Al año siguiente se incorpora al Magisterio gallego, región hermana en la que permanece hasta su muerte en 1975. Mujer popular y trabajadora incansable, su biografía es de una densidad difícilmente abarcable. Muy rica y de generosa dedicación. La reciente monografía (2013) del Ministerio de Economía y Competitividad, «Ángela Ruiz Robles y la innovación del libro mecánico», lo pone en evidencia. Sobre todo por ser una maestra ejemplar, con un sentido carácter innovador en la pedagogía, su compromiso social de la enseñanza y la capacidad inventora.
Como inventora hay que anotar en este contexto La Enciclopedia Mecánica (1949), un lector de libro electrónico que obtuvo premios y reconocimientos en Zaragoza, Gijón, Barcelona, Madrid, Ginebra… Se trata, en realidad, de un anticipo o precursor del e-book y mecanismos de esta semejanza atribuidos con frecuencia a investigadores e inventores de otras latitudes. Ángela Ruiz Robles es una adelantada a su tiempo, una auténtica visionaria del futuro. «El futuro habla —así se inicia la monografía citada—, pero pocos comprenden lo que dice». Posiblemente solo unos pocos privilegiados, entre los que se encuentra nuestra querida maestra leonesa. No olvidemos su nombre.
Cuando hablo de reconocimientos nunca me refiero a grandilocuencias. Puede ser una calle. Acaso un sencillo monumento simbólico en una placita. Una exposición didáctica y ejemplarizante sobre su labor. Una charla que la recuerde entre los suyos. Un gesto. León, la Tercia y Gordón —escenarios principales en su andadura leonesa—, individual o colectivamente. Los reconocimientos, si no están marcados por intereses y vanas glorias, ennoblecen siempre a quienes los promueven. Es una deuda.