La opinión del lector
Isauro, blanquiazul
y verdiblanco
C omo seguidora que soy de deportes, el día 6 de febrero me quedé sorprendida al leer el artículo De verdiblancos y blanquiazules al no ver por ningún lado el nombre del leonés Isauro, jugador de la Ponferradina y del Betis y muy querido y apreciado por ambas aficiones.
De hecho el «gol 100» fue muy celebrado en Ponferrada —como lo saben todos los aficionados veteranos de la Deportiva— y no ha mucho ha sido recordado en este Diario.
Además en páginas siguientes volví a sorprenderme cuando vi que al jugador del Barça Luis Suárez pasó de ser uruguayo a convertirse en chileno.
Sigo fiel la sección de deportes esperando grandes y fidedignas noticias. Gracias.
Un filósofo
en el Ibex 35
L os filósofos han sido asesinados por el Dow Jones y el Ibex 35, los corrillos de la antigua Grecia, donde sólo lo más intelectuales tenían derecho a entrar, ahora son mesas llenas de papeles con ordenadores valorando millones de números por segundos para mostrar una gráfica que nadie entiende pero que gobierna el mundo. Es el capitalismo, sí señores. Esta preciosa era que nos ha llevado a valorar lo material, a obsesionarnos con ser mejores. Pero no mejores padres o mejores amigos, sino mejores trabajadores. Porque claro...mejorar como persona no nos va a subir el sueldo verdad?
La ciencia avanza a pasos agigantados. En una carrera tan delirante hacia lo desconocido que bien podría ser una forma de huida.
Volviendo a mis queridos filósofos, hoy en día desaparecidos o reconvertidos en divulgadores científicos. Aquellos que pasaban horas pensando en la honestidad, el amor, el dualismo cuerpo-mente, en fin, pensando en cómo somos como humanos y cómo nos comportamos con otros humanos. Ahora en cualquier clase de cualquier colegio esas lecciones se darán como teoría para rellenar porque en el capitalismo no hay espacio para «estas tonterías». Incluso el ocio se ha viciado de esa sed de tener por tener. Una consola, una buena bicicleta, una cuota del gimnasio, un viaje...
Para la gran mayoría será lo normal, ¿una forma de evadirse no? El problema es que no te evades de lo que te estresa sino que huyes de lo que eres, de lo que quieres, de lo que sientes.
No pretendo venderte nada, no soy un gurú.
Soy la flor en el desierto,/ el chubasquero en un día de sol,/ soy el color gris en un mundo negro,/ soy un filósofo en el Ibex 35....
Y con todo esto, amigo, sólo me despediré citando a los estoicos que allá por el siglo III a.C. algo sabían de lo que decían. «La filosofía no promete asegurar nada externo al hombre: en otro caso supondría admitir algo que se encuentra más allá de su verdadero objeto de estudio y materia. Pues del mismo modo en que el material del carpintero es la madera, y el del escultor, bronce, el objeto del arte de vivir es la propia vida de cada cual».
Agradecimiento
al Abanca-Ademar
C uando uno forma parte de un club, pensamos que sólo es por la afición a ese deporte, por la categoría en la que juegan, por los deportistas que componen el equipo, o simplemente porque es una vía de escape para los fines de semana.
Sin embargo, este sábado el Abanca-Ademar, el club del que soy el socio nº 965, junto con mi familia, me ha demostrado que ellos sí que son «más que un club». Han mostrado su faceta más solidaria con unos trabajadores que estamos pasando por lo que podíamos decir, el peor momento de nuestras vidas. Mis compañeros de Everest, vivimos pendientes de una solución que permita continuar desarrollando nuestro trabajo en una empresa con más de 50 años en nuestra provincia. En estos momentos, nuestro querido Ademar, ha demostrado ser un club con alma y corazón, y ha querido apoyarnos en esta tarea.
Gracias, Ademar, porque desde el primer momento todo ha sido predisposición hacia nosotros. Gracias por ese cariño demostrado por parte tanto de la directiva, como de los trabajadores, como sobre todo de esos jugadores y equipo técnico, que día tras día luchan por llevar el nombre de nuestra ciudad, por todo el mundo. Gracias por vuestro apoyo y solidaridad con nuestra causa.
Me siento orgulloso de formar parte de la familia ademarista y con vuestro permiso quiero hacer nuestro vuestro grito antes de un partido. Si vuestro grito es ‘Ademar a luchar’, los trabajadores de Everest decimos ‘Everest a luchar’.
Gracias Abanca-Ademar, en nombre de todos los que jugamos el partido más importante.