PANORAMA
Dos atípicos
T anto el PSOE como IU han optado por presentar en Madrid a dos candidatos realmente atípicos en la política actual. Ambos son docentes universitarios, hombres de la cultura. Tal vez ambas formaciones de izquierdas han tratado de conectar con esos votantes cada vez más ajenos a los poderes públicos y dispuestos a dar el campanazo que reconduzca la democracia. Porque otro de los valores que atesoran tanto Angel Gabilondo como Luis García Montero es su acendrada ética personal. Si algo les caracteriza es haber logrado la difícil concordancia entre las convicciones y la vida personal.
Tal vez no se trate de que surjan nuevas siglas, cargadas de buenas intenciones que, al primer roce con la realidad del poder, se configuran como estructuras monolíticas con fuertes liderazgos y las consabidas peleas por el mando. No se puede sustituir lo viejo por lo nuevo cuando los recién llegados se comportan con las mismas mañas.
Contaba García Montero que una de las exigencias que había planteado a la dirección de IU era la de poder incorporar a su lista a destacadas personalidades como el rector de la complutense, economistas o compañeros de las letras. A lo mejor, entre todos, se les ocurren propuestas más enriquecedoras para Madrid que traer a Eurovegas y sus casinos o privatizar la sanidad pública.
Pese a todo, no lo van a tener fácil ni Gabilondo ni García Montero. Las estructuras de los partidos están tan anquilosadas.
Ojalá que estos dos candidatos «atípicos» abran una puerta a la regeneración de los partidos políticos y a que la inteligencia, el pensamiento crítico y la ética sean consideradas condiciones «sine qua non» para representar a los españoles.