PANORAMA
La patada
T oda España ha visto las imágenes. Sabiendo que la agresión estaba siendo grabada, fríamente, sin motivo alguno, un joven toma impulso y a la carrera acaba dando una patada a una mujer que al estar de espaldas no vio venir a su agresor. Todos, también, hemos visto cómo al ser derribada y caer al suelo pudo haberse desnucado. De hecho el patadón le ha provocado un esguince en un tobillo. La agresión ocurrió el pasado 22 de febrero en Barcelona. El agresor ha sido identificado (reside en Talavera de la Reina) y tras saber que la Policía le había identificado, decidió entregarse.
Hemos conocido otros casos. Recuerdo el protagonizado por un auténtico miserable, un individuo que atacó en el metro de Madrid a una joven, emigrante, ante el cobarde silencio de otros viajeros que iban en el vagón. Ya se sabe que el violento, por descerebrado, es osado y suele ser un bravucón que amedrenta. También en el caso de esta agresión ocurrida en la Avenida Diagonal de la capital catalana había más gente en la escena. El video lo refleja. Y nadie intervino. Ya digo que la víctima, dentro de todo, tuvo suerte porque al caer hacia atrás podía haberse desnucado. Desde luego una patada tan alevosamente premeditada es algo más que una falta. Algo más que una «vejación injustificada». Semejante tropelía ejecutada para su posterior difusión en la Red constituye un hecho de extrema gravedad. Nadie entendería que semejante cafre se fuera ahora de rositas.