CORNADA DE LOBO
Temblando
T iembla cada vez que entre al río una máquina... tiembla si un cazo gigantesco se pone a inventar orillas o a levantar trincheras... tiembla cuando gruña la retroexcavadora en el soto... y tiembla cada vez que aparten unos millones para «restaurar márgenes fluviales»... tiembla.
La autoridad hidráulica se acojonó con el nevadón de este año. Vio cómo bajó el Ebro estragando y todas las cuencas ponen sus barbas a remojo. Las crecidas del deshielo asustan y se anuncian inversiones para adelantarse a las avenidas (además hay elecciones) y hasta la ministra agrícola pone pasta para la defensa de cultivos, lo que significa nuevos drenajes, «limpiezas» y escolleras al canto... y sin cuento.
En la cuenca del Ebro, pueblos y labrantines exigen que se hagan obras en el río drenándolo y tajándole vegetación para evitar su desmán, mientras biólogos y ecologistas se alzan en escándalo por lo que sería convertir un cauce vivo en un canal inerte, demostrando que, aunque se hubiera excavado su lecho hasta cuatro metros, en modo alguno se habría podido sujetar esta última riada y su destrozo hubiera sido idéntico, pues lo que hizo el río este año está en su régimen milenario de avenidas extraordinarias, las que se suceden cada cuarenta o sesenta años, es decir, el río está en su sitio y su dominio... el riesgo o la temeridad están en quienes lo invaden... y de nada valdrán escolleras o canalizaciones.
Sin embargo, lo que piden los agricultores andaluces es precisamente lo contrario, que no drenen ni calen más al Guadalquivir para hacerlo navegable metiendo buques hasta Sevilla. El Supremo acaba de darles la razón y no se hará esa obra que convertiría en ría salada un río dulce del que dependen cultivos, arrozales y fauna fluvial.
En los ríos de León van a meter ahora casi mil millones de pesetas para este tipo de obras y meneos. Es tela. Algunos aplauden con las orejas. Otros tiemblan, temen que las obras se acojan al procedimiento de urgencia y no haya ocasión ni tiempo de que se expliquen, se discutan y se les mire el daño o la pérdida natural que algunas actuaciones acarrearán sin duda... ojo.
¿Hay alguien por ahí al tanto?...