Diario de León

TRIBUNA

En recuerdo de Manuel Rodríguez García

Publicado por
Elías F. Rodríguez Ferri Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León
León

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E l pasado 22 de febrero falleció en León don Manuel Rodríguez García, veterinario que fue, entre otros cargos, jefe de los Servicios Veterinarios Municipales y director del Matadero Municipal de León.

Manuel Rodríguez no fue un veterinario más. El 25 de abril de 2013 en una sesión solemne, tomó posesión de su plaza como Académico de Honor de la Academia de Ciencias Veterinarias de León, conjuntamente con los profesores don Miguel Cordero del Campillo y don Ángel Alonso Martínez. La sesión tuvo un componente sentimental inesperado por el accidente cardiovascular sufrido una semana antes por don Manuel, cuando con el discurso escrito esperaba con emoción el momento de su lectura después de su semblanza encargada al Académico Fundador don Paulino Díez Gómez. El acto resultó particularmente emotivo cuando su nieta, de profesión periodista, aceptó el encargo de dar lectura al discurso de su abuelo con una emoción difícilmente contenida por las palabras llenas de agradecimiento y cariño dedicadas a la Academia.

En noviembre de 2012 se había presentado una obra recopilatoria de la mayor parte de sus numerosos artículos cortos de divulgación, principalmente en prensa de Asturias (Región, La voz de Asturias o La Nueva España ) y más tarde de León (La Hora Leonesa y Diario de León), en el que compartimos mesa con el protagonista, don Miguel Cordero, don Francisco Rojo y yo mismo. Fue un acto entrañable también, en el que intervinieron los autores y muchos de los presentes comentaron con don Manuel infinidad de vivencias de una ya larga vida profesional repleta de acontecimientos, prueba de su inquietud profesional, su carácter bonachón y su preocupación social. Todos hacían recuerdo de su columna anual dedicada a la Festividad de San Francisco de Asís que, con la precisión de un reloj suizo, representaba su particular regalo a sus compañeros de profesión en la festividad de su patrono.

Manuel Rodríguez nació en Ujo y ya desde su más corta edad sus padres se instalaron en León y después en Sarriá, para volver luego a León, un periplo muy común entonces típico de los ferroviarios. Cursó el bachillerato en el Instituto Padre Isla de León y el Examen de Estado en 1939 en la Universidad de Valladolid. La Guerra Civil, como a tantos otros, hizo que su Servicio Militar se prolongase por el interminable espacio de 7 años, aunque en los últimos cinco, su destino en la Farmacia Militar le permitió cursar los estudios de Veterinaria en la Escuela de León y los de maestro en la Escuela de Magisterio. Incluso, antes de finalizar ese periodo ingresó en el Cuerpo de Inspectores Municipales Veterinarios y a su término se incorporó como veterinario interino en Mieres y después, en propiedad, en Monleras, en la provincia de Salamanca, ocupando desde 1955 la plaza de Pola de Lena, probablemente el periodo que dejó en él la huella más profunda. Veinte años después, en 1976 se incorporó como veterinario titular al Ayuntamiento de León en el que permaneció hasta su jubilación como jefe de los Servicios Veterinarios, director del Mercado Nacional de Ganados y finalmente del Matadero Muncipal.

Uno de los hechos más sobresalientes de su definitiva estancia en León fue cuando en febrero de 1986, a punto de jubilarse, defendió públicamente la Memoria de su Tesis Doctoral, realizada bajo la dirección de don Miguel Cordero sobre la Escuela de Veterinaria de Santiago de Compostela que inmediatamente se convirtió en la obra de referencia que rescató del olvido la vida efímera de aquella Escuela que terminaría siendo absorbida por la de León.

Manuel Rodríguez fue un portento de veterinario innovador, interesado por los progresos de la profesión, amante protector de la fauna salvaje del Principado, permanente observador y defensor de la Salud Pública y de la Salud Ambiental hasta el extremo, en una España en la que no resultaba fácil denunciar situaciones comprometidas. Manuel Rodríguez fue un gran comunicador. Nos hemos referido antes a sus artículos periodísticos en los que ningún tema le era ajeno, ora se trataba de seguridad alimentaria, más tarde de zoonosis, después de sanidad animal, de tecnología de los alimentos, alimentación, etc. Muchos le confundieron con un periodista profesional pues no encajaba en la estrecha mente de algunos personajes que un veterinario pudiera desenvolverse con tanta soltura y estilo académico en los campos más diversos y que muchos directores de diarios o de revistas profesionales más o menos especializadas le contaran como uno de sus colaboradores habituales. De tal actividad recibió numerosos premios.

En más de una ocasión se refería a la pasión con la que educaba sanitariamente a los ganaderos de Asturias, como nos recuerdan algunos compañeros: «... me gustaba mucho orientar a los ganaderos, darles consejos y mentalizarles en la educación sanitaria. La gente piensa que el veterinario es sólo aquél que vacuna perros y ponen inyecciones a las vacas. Olvidan que son también los que velan por la garantía sanitaria de la cesta de la compra. Por eso creo yo que debe ser una profesión en auge, aunque en España quizá sobren veterinarios y los que salen deben estar más preparados».

La Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León acusa con gran dolor la noticia de su fallecimiento que representa una pérdida insustituible. El honor que recibió en 2013 y que nos honraba mucho más a nosotros no fue más que uno de los muchos reconocimientos merecidos por tantas virtudes personales y tantas enseñanzas recibidas de los que tuvieron la fortuna de tratarle y de trabajar a su lado. Descanse en paz.

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