CORNADA DE LOBO
Pura academia
T res o cuatro años en el talego dan para obtener una diplomatura en Malas Artes, hay tiempo para una breve carrera de las que propone la ley Wert. Y el máster definitivo se obtiene en las cárceles madrileñas de Soto del Real y Valdemoro, donde tiene cátedra lo más selecto de la delincuencia internacional y de la criminalidad autóctona.
Ahí han trasladado al hijo de unos amigos porque su causa la ve ahora la Audiencia Nacional. Cuenta que está amablemente rodeado de criminales eslavos, yihadistas, paramilitares, narcotraficantes, mafias rusas o italianas, cargos corruptos, mercenarios, estafadores, enfermos mentales... y que con algunos intercambia simpatías... o incluso negocios futuros. Jamás en su vida volverá a encontrarse entre tanta experta influencia.
El hijo de estos amigos, economista y asesor de bancos y financieras, es un pringao en toda regla que está pagando los delitos de sus jefes por ser tan listo como crédulo al firmar alegremente lo que siempre ha de pensarse dos veces. Eso dice su padre. Pero no es mal chaval, añade justificando su mala suerte. Otra cosa será cuando salga.
Dice además que los funcionarios de prisiones están denunciando que las agresiones entre la población reclusa y de reclusos contra funcionarios han aumentado notablemente en los últimos años porque la categoría de los nuevos presos trae puñales hasta en los ojos y logran controles internos y tráficos que convierten su privación de libertad en privilegio.
¿Se sabe hasta qué punto la cárcel puede cumplir su función de reinserción y rehabilitación del delincuente?... ¿hasta dónde lo consigue?... o, por el contrario, ¿no se convierte en una academia inmejorable para que el delincuente ocasional pueda adquirir concocimientos que no lograría en la calle con la misma carga lectiva que en un presidio donde puede coincidir impartiendo su magisterio con lo más granado (y algún Granados) de los malhechores?... Dicen nuestros amigos que, como será difícil que su hijo vuelva a trabajar en lo suyo, seguro que se matricula de libre oyente en el patio estudiando posibles salidas laborables.