Diario de León
Publicado por
miguel á. varela
León

Creado:

Actualizado:

E staban en el Parnasillo los candidatos tomando café y hablando de las cosas de las que hablan los candidatos cuando toca desempolvar las urnas. En la mesa de la otra esquina, echaban los dircom un ojo a sus señoritos, con la misma parsimonia con la que saca la dama los perros a mear, con la misma displicencia con la que atienden a los niños que juegan en el arenal las mamás veteranas, con la misma perseverancia con la que miraban los jubilados las obras públicas cuando había obras públicas.

—¿Y qué tal el tuyo? ¿Te es obediente?

—Tiene días…

Usted, claro, no sabe lo que es un dircom, ni falta que le hace. Para la comunicación cotidiana se basta y se sobra solo. Y para acordarse del padre del banquero que le ha vuelto a cobrar aquella comisión que le habían prometido eliminar se conforma con la barra del bar. Pero un candidato en campaña es otra cosa. Y un candidato sin dircom es como una semana sin domingo.

—Y el tema de las procesiones, ¿cómo lo tenéis organizado? Porque mira que es mala suerte que nos pille la precampaña en plena Semana Santa…

—Yo no tengo problema; como los míos son laicos los llevaré de limonadas… Le tengo más miedo a la Feria del Libro, no vaya a ser que le pregunten por lo que está leyendo y se quede en blanco.

—En eso vamos sobrados: los nuestros como son novelistas…

En la mesa de los candidatos se repartían esquinas para pegar carteles, se negociaban formatos para los debates radiofónicos y había dos optimistas que se distribían concejalías. Los dircom pedían otra ronda de cervezas, con indicación expresa al camarero sobre quien debía abonar la cuenta, mientras consultaban sus tabletas.

—¡El mío ya tiene cien followers!

—No está mal, teniendo en cuenta que hace dos semanas pensaba que follower era un grupo «indi» de Badajoz.

—Mientras no haga como el mío, que pone me gusta en las páginas de la competencia…

—Oye, una cosa de la que tenemos que hablar. A vosotros, ¿os pagan las horas extra?

Había llegado uno nuevo, ya veterano y perro viejo con amplio expediente, que repartía programas los días de mercado y seguía llamando panfletos a los «flyers». Se removió la mesa de los candidatos buscándole hueco. Los dircom lo miraron con lástima: era un candidato que no tenía director de comunicación. Ni tan siquiera perfil Facebook tenía. Un auténtico candidato analógico. Una reliquia.

tracking