Diario de León

SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS por ARTURO PEREIRA

El empalamiento de la verdad

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A l igual que Vlad ‘El empalador’, quien hizo famoso, el no menos famoso Bram Stoker convirtiéndolo en Drácula, los actuales ciudadanos del mundo nos hemos convertido en unos verdaderos empaladores. Si bien es cierto que el bueno de Vlad se dedicaba en una suerte de orgías sádicas a empalar (entiéndase clavar en picas a sus enemigos) dejándolos más secos que la mojama, así nosotros afrontamos nuestros discursos con imprecisión y relativismo predeterminados que nos posicionan en una nebulosa comunicativa.

Resumiendo, para no ejercer de empalador escritor: Hoy apenas nadie dice lo que piensa ni piensa lo que dice. Mucho menos decimos lo que realmente sentimos. Lógicamente esto tiene sus consecuencias. Los problemas que nuestra sociedad debe abordar son complejos o como algunos los definen, poliédricos. Esto exige claridad en su abordaje si pretendemos ser eficientes en la solución de los mismos.

A medida que el tiempo pasa, podríamos afirmar que la percepción del mundo es que ha entrado en una convulsión directamente proporcional a la vanidad y soberbia de las personas. Es como sino hubiéramos aprendido nada de nuestra Historia. Alguna vez ya he reflexionado sobre el carácter ontológico del conflicto respecto de la naturaleza humana. Conflicto que no tiene porque ser violento ni negativo para la mejora de nuestras sociedades. Puede haber conflicto pero puede ser abordado desde la sinceridad y positivamente. Entonces el conflicto se convierte en un motor de progreso.

Cuando la sinceridad desaparece de las relaciones humanas y prima la deslealtad aparecen conflictos disgregadores. Muchas veces terminan en conflictos armados, como muchos de los que están activos en nuestros días. Son conflictos que nadie se hubiera podido imaginar hace tan sólo diez años. Tomemos como ejemplo lo que está ocurriendo en Ucrania. La posición imperialista de Rusia ha desencadenado una guerra a las puertas de la Unión Europea. ¿Alguien puede decir que Rusia está siendo sincera en cuanto a sus motivos y pautas de actuación en este conflicto?

Independientemente de conflictos más o menos locales como el de Ucrania, quizás el mayor conflicto que esté sufriendo el mundo actual sea el intento de un modelo económico de capitalismo predador que intenta imponerse a nivel global. Ya no sirven los modelos dicotómicos para dividir la sociedad entre ricos y pobres cuyos términos eran empresarios-trabajadores.

El otro día un amigo empresario se preguntaba quienes eran los denominados ricos. Hoy el término rico ha quedado reducido a aquellos que han concentrado poder y riqueza de manera masiva. No lo son los obreros ni la clase media que se ven sometidos a los efectos de una crisis brutal. Tampoco lo son los empresarios que tienen que hacer malabarismos para mantener sus empresas y no conocen días de descanso trabajando horas y horas para encontrar los denominados nichos de trabajo.

El proceso de empobrecimiento general nos ha colocado en nuestro sitio. Sólo unas pequeñas élites mundiales viven cada vez mejor. Concentran más y más riqueza en detrimento de la justicia social y derechos de los demás. Esta situación ha sido denunciada reiteradamente por el Santo Padre que con su sencillez ha realizado un análisis preciso de este asunto.

Frente a esta crisis mundial, económica, pero fundamentalmente ideológica que amenaza con exterminar los avances sociales de las últimas décadas, no ha habido por parte de los gobiernos estrategias de afrontamiento decidas y prácticas. Quizás en parte porque no puedan. ¿Cómo es posible que los denominados fondos buitre pongan en jaque a la Unión Europea? Los Estados han perdido mucho margen de maniobra frente al todopoderoso capital.

Es necesario dejarse de circunloquios y llamar a las cosas por su nombre si pretendemos resolver el problema de la globalización de la pobreza económica y de valores. Frente al capital predador debe oponerse primero los valores que construyeron la Europa humanista y cristiana y en segundo lugar el espíritu de un capital y propiedad privada con una finalidad social tal y como dice nuestra Constitución.

Los eufemismos, parábolas y estilo indirecto están muy bien para ejercicios de retórica pero no sirven para resolver los problemas. Ante estos se impone la practicidad en la acción presidida por una ideología clara. Ideología que no hace falta descubrirla, está en el Derecho Internacional y en nuestra Constitución. Igualdad, libertad, solidaridad, derecho al trabajo, a la propiedad privada… Sí, todo eso que hace del mundo un lugar mejor y que no admite empalamiento.

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