EDITORIAL: Un AVE ya inmediato que debe ser una oportunidad y no un problema
La ministra de Fomento, Ana Pastor, anunció algo que parecía evidente a la vista del estado de las obras: que la alta velocidad hasta León se abrirá al tráfico ferroviario «antes de que termine la primavera», que justamente comenzaba anoche. Además, en menos de un año la velocidad se incrementará de forma progresiva y se instalará el sistema de seguridad más avanzado, el ERTMS que sustituirá al Asfa 200, lo que garantizará tiempos de viaje de 50 minutos entre Valladolid y León. La línea está diseñada para rodar 350 kilómetros por hora, lo que permitirá unir León y Madrid en dos horas menos cuarto, con un ahorro de 57 minutos respecto al mejor tiempo actual sobre trenes que combinan dos modalidades de circulación.
La visita de la ministra a León no resolvió grandes incógnitas en ese sentido, pero sí volvió a poner de manifiesto la tremenda expectación que genera la llegada de la alta velocidad y que en datos todavía ajenos pero muy fiables se concreta en los buenos resultados del servicio entre Madrid y Valladolid, que entre los años 2012 y 2014 incrementó el número de viajeros casi un 40%. La alta velocidad será en ese sentido un excelente complemento de otros transportes públicos, pero sobre todo se convertirá en la mejor alternativa al uso del automóvil particular si efectivamente su coste también resulta atractivo para el viajero.
El fugaz paso de Pastor por la ciudad tampoco templó la inquietud social en relación con la solución técnica definitiva para la integración ferroviaria en la capital. «Será plena» —y «segura y garantizada» en lo que afecta a San Andrés—, se limitó a decir, afirmando que los detalles se conocerán cuando vuelva a León «para presentar las distintas fases del proyecto» en el que los técnicos del Ministerio de Fomento está trabajando «de manera intensa» para que «tenga todo lo que requieren los leoneses».
En la descripción de una situación insólita, Pastor afirmó que «lo que veo aquí es una estación sin tren de alta velocidad y lo que estamos haciendo es que llegue». Efectivamente es muy importante hacer estaciones, pero lo es más que lleguen los trenes. En la idea e que el fondo de saco «pasará a la historia» después del hito que supuso la supresión del paso a nivel hace cuatro años, el AVE «será una oportunidad y no un problema». Sólo así se cumplirá una aspiración histórica y se hará justicia para una ciudad y una provincia que la exigen y la merecen. Y que quizá hayan sido demasiado pacientes.