CORNADA DE LOBO
Vil (y feo) metal
T roquelando monedas, pocas le salen guapas a este país. El dinero español que nos tintinea en bolsillos o monederos es feote de diseño y ni una de esas monedas valdrá jamás para hacerse un broche o un llaverito, cosa en que acabaron tantos duros de plata del siglo XIX.
Porque el diseño que hemos lucido en las últimas siete décadas («Setenta años de paz » celebra este año la Europa de la II Guerra) no puede ser más vulgar y paleto, desde las pesetas en las que sólo cabalgaba Franco hasta estos euros de hoy donde Juan Carlos I seguirá cabalgando sin corona un tiempo largo... por cierto, tome el lector una moneda de uno o dos euros que tenga a mano y observe lo tosco del bajorrelieve del monarca, parece hecho por el alumno más tocho de Bellas Artes suspendido «a divinis». Lo más curioso, sin embargo, es el pelo que luce peinado a lo Bárcenas... y lo deplorable, ese rictus en la boca de profunda tristeza o gravedad hepática... ¡¿y esas ojeras?!... no es buen gesto para anunciarse en una moneda, en el dinero, en el altar de lo más sagrado, en el vil (y feo) metal... con esa cara, a pocos inspirará la confianza que exige el valor que esa moneda dice tener ahí.
Y al respective se pregunta Sócrates V. que por qué no sale en ese retrato metálico la reina Sofía (tampoco saldrá Leticia)... ¿será por seguir la política de las esposas de los grandes estafadores de este país cuando alegan que ellas no estaban, no sabían, que no figuraban, que ni idea, que las cuentas y los dineros son cosa de su marido, que ella está a sus tareas, que no, señor juez, aunque estampe su nombre en un yate, dos empresas y en tres sociedades de humo con nombre inglés?...
Todo eso enseñamos en las monedas. Al menos Franco subió un rato a Cervantes o a Falla en algún billete. En fin, estamos a mil años del diseño que lucen franceses, italianos, portugueses y hasta griegos, que plantan en su euro el tieso búho que gobierna Atenas desde mucho antes de Platón... Y ahora se monta aquí lío con la moneda que acaba de salir de 200 euros con Felipe VI en la cara y 70 años de Paz en el culo. En Cataluña trinan, les evoca a Franco. Pero ofende más su diseño.