TRIBUNA
Leoneses: salud, libertad y belleza

A hora, cuando todos volvéis a casa y se acerca la Pascua con sus folklóricas y abarrotadas procesiones cargadas de fe y de enigmas, quiero dirigirme a todos vosotros para daros las gracias por haber visitado mi exposición Bejing 2010-2012 (aún puede verse en el Museo de León, Edificio Pallarés) y haberos emocionado tanto como mi mejor anhelo me decía que sucedería.
Quiero desperezar, animar y alentar a aquellos que aún no la han visto, pues lamento que se pierdan este regalo retiniano y espiritual que, como todo espectáculo visual, os trasportará por unos momentos a ese mundo imaginario paralelo a la realidad pero que no deja de ser un milagro que os hará bien ¡Simplemente bien!
Lamento profundamente los arbitrariamente reducidos horarios del Museo de León, los cuales a veces son incompatibles con los de vuestra vida laboral, dificultando enormemente, lo sé, el acceso fluido y sin cotapisas a estas importantes y grandes salas que nos brinda el Museo. Pero la dirección del centro me insiste en que cumple estrictas órdenes de la Junta de Castilla y León.
Los pintores, como todos los creadores, arrebatamos a los espectadores sensibles esas emociones telúricas que os produce la contemplación activa de nuestras obras, y es ése el principal pago que recibimos a cambio.
Me siento por eso compensado con ese maravilloso sentimiento placentero que me venís diciendo que experimentáis al ver los cuadros, y quiero pues manifestar mi público agradecimiento a los ciudadanos de base de León.
Soy un viajero que ha aprendido a quedarse, y, de hecho, tengo intención de quedarme un tiempo por León como si de otra etapa viajera se tratase. Quiero pintar de hecho aquí las suficientes obras como para seguir emocionándoos cuando llegue de nuevo el momento de mostrároslas.
Siempre seréis mi público predilecto en el que una consustancial simbiosis animará las horas largas y lentas de la creación minuciosa y apasionada. Reduciré el mundo a nuestro singular Reino, en el cual predicaré por cada pueblo como aquel inolvidable Fray Gerundio de Campazas. Enriqueceré así enormemente nuestro patrimonio artístico, que es la más importante y duradera de las riquezas. Diseñaremos la forma de distribuir la obra resultante de tantos años de trabajo entre las zonas más deprimidas de nuestro territorio, es mi deseo, para así ayudar a incrementar el turismo cultural y no dejar que nuestros pueblos se mueran.
Sin ningún apoyo institucional, ni estatal, ni galerístico, ni museístico, ni nada que se le parezca, estoy cruzando este meridiano agreste de la vida a golpe de pincel con la noble intención de embellecer aquello que me circunda, y que luego a posteriori, como os digo, dejaré a buen recaudo en este mundo (siempre con los albaceas más prudentes y serios, por supuesto).
Quiero que mi mensaje pictórico onírico espiritual y cósmico llegue a todos sin distinción de clase, edad, sexo, condición o religión porque ha sido concebido en pro del crecimiento del espíritu humano universal.
Será importante que, para que León asuma mi legado pictórico, las personas que dirigen nuestra sociedad local, autonómica y nacional tomen conciencia de mi generosidad y mis palabras aquí expresadas, y se sensibilicen con el mundo del arte que es, en definitiva, una de las expresiones humanas de más altura y dignidad de cuantas puede emplear el ser humano para dialogar e iluminarlo todo, pues un creador es alguien que trasmite; que contribuye al restablecimiento del orden armónico y mágico preestablecido en la Naturaleza y el Cosmos desde la estrella más lejana a la hormiga más insignificante, y tal reparación equilibra la continua destrucción que otras fuerzas siniestras ejercen en paralelo.
Me gustaría asimismo algún día deciros que algunas de mis obras más significativas cuelgan de las paredes de nuestros edificios instituciones representativos, pero eso por desgracia no puedo decirlo a día de hoy ni mucho menos, aunque, desde luego, no es culpa mía. Es por eso que por derecho pido que se restablezcan esas relaciones simbióticas entre instituciones y pintor, pues en caso contrario otro autoexilio forzoso me espera… Desde esta España que desprecia cuanto ignora.
Salud, libertad y belleza, leoneses.