MARINERO DE RÍO
Genarín for president
Le echo de menos en los listados y por más que lo busco no le reconozco en esas ristras de caretos, todos radiantes de entusiasmo electoral —lo van a necesitar—, que últimamente andan publicando los medios. Proliferan como hongos los candidatos en las umbrías del papel prensa pero él, Genaro, calla y no se presenta. Lástima.
Lástima porque sería de los pocos que de verdad se atreverían a combatir sin complejos la tremenda hipocresía que carcome la parte gorda de la política local, autonómica y nacional y porque los dejaría a todos con un palmo de narices al mostrarse como lo que es, un ser humano —o sea, vicios, defectos, lacras y quizá alguna pequeña grandeza—, entre tanto mercachifle encorbatado que bajo la insignia dorada del Santo Vituperio oculta negruras aún peores.
Unos y otros se han venido relevando en un juego de apariencias, intereses y falsas sonrisas pero Genarín lo pondría todo patas abajo al conceder subsidios a las prostitutas y a declarar algunos bares Bien de Interés Social. Menos moqueta y más acera. Ayuda para el que la necesita y atención para el pequeño, no para el grande lambrón y enredador. Actos necesarios de inestimable higiene. Zafarrancho de limpieza. Cosas así nos harían falta en estas vastedades de rancia santurronería, años y décadas gobernados por el mismo bando, y no quiero ni imaginar cómo estarán esas alfombras y esos altillos. A ver quién es el guapo que agarra la escoba. Muchos, de hecho, prefieren seguir viviendo entre la inmundicia política por miedo a que les vaya a dar alergia el nuevo zotal.
Genaro for president. Aunque los gazmoños pongan el grito en el cielo y digan que la ciudad se va a llenar de vómitos y de asturianos. Y por eso firmarán alianzas contra natura los abades antes desavenidos. Pero un paponín piadoso me reconvenía el argumento, paciente: «Si lo de Genarín empezó bien, con las poesías y eso, pero mira en qué ha acabado».
Y lo vuestro también empezó bien... hasta que llegaron, ¡señor!, los inquisidores.