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Francisco J. López Rodríguez. profesor
León

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L a pasión de los griegos por la tragedia era arrolladora. Atenas, se decía, destinaba más dinero para el teatro que para la flota. Cuando el costo por espectador aumentó y se estableció un precio de ingreso, Pericles instituyó el theoricòn , un fondo especial para pagar la entrada de los menos pudientes.

A lo largo de la historia, el hombre ha dirigido su atención hacia su propio mundo interior. Gracias a esta búsqueda de lo intrínsecamente humano hemos podido disfrutar de grandes producciones artísticas, como las tragedias griegas. Pues en ellas, se narran las aventuras del hombre, que explora los abismos y vericuetos del alma.

El fondo común de lo trágico será la lucha contra un destino inexorable, que determina la vida de los mortales y el conflicto que se abre entre el hombre, el poder, las pasiones y los dioses.

Nuestro panorama político es una tragedia griega. Los dos grandes partidos que se alternaron en el poder desde el año 1978, a excepción del corto espacio de UCD, fueron el Partido Socialista y el Partido Popular, con dominio de Gobiernos del PSOE. La llegada al poder de uno y de otro no fue como resultado de un cansancio del pueblo fue, más bien, fruto de la corrupción y del hartazgo de políticos con las mismas caras, con la misma demagogia y siempre con el mismo fin: mantenerse en el sitial cual aposento ganado y fundamentando en la voluntad popular.

Es cierto que el desplazamiento del Partido Popular después de la segunda legislatura de Aznar no fue el resultado de la corrupción, al menos entonces explícita, fue un 11-M con muchas lagunas sin esclarecer. Unos mulatillos de origen árabe colocaron unos petardos que dejaron inmóvil a la sociedad española. El resultado de aquel atentado, la difusión de los medios, su incidencia, dejó paso a dos gobiernos del PSOE. Los españoles nos dejamos llevar por lo inmediato. El ciudadano español, actuó por inercia y castigó a un Gobierno de la masacre. La realidad es que a partir del 11-M, se han venido sucediendo hechos que han llegado al hartazgo político. Los españoles nos empezamos a rebelar contra todos los gobiernos por un hecho y mal endémico: la corrupción, las prebendas; los nepotismos; la prevaricación; el enriquecimiento rápido; la avidez denostada; los clanes; las familias políticas, los amigos ricachones. Todo esto condujo a la mayor catástrofe de la joven democracia española. El edificio se estaba consolidando y llega el vendaval que arrasa lo cimientos del solar patrio, de una democracia sin petrificar, comandada por rufianes y voceros de plazas cual bandoleros que a pleno sol del día nos desvalijaron.

La realidad política del bipartidismo nos llevó al abismo. En la garganta profunda han ido cayendo los mitos. Y los nuevos profetas han llegado sin avisar. Han ocupado las plazas, han hablado con el pueblo, han comunicado a la muchedumbre lo que quería oír y ahora los dos grandes partidos andan perdidos porque al Partido Socialista, le han quitado, la mesa, la silla, le han robado la comida y no sabe a dónde va a poner la tienda de campaña para dormir la noche. Esto que le está ocurriendo al PSOE es una desgracia para el país. El Partido socialista ha quedado en pañales. Felipe y Alfonso Guerra, para ganar todas las elecciones, tuvieron que abandonar el comunismo, inteligencia mejor no hubo. Se ganaron miles de votos y con astucia supieron conservar a los históricos y rescatar a los resentidos de la dictadura. Se acercaron a la socialdemocracia. Modernizaron el partido, lo europeizaron. Tuvieron un sentido de Estado como nadie.

El Partido Popular también tiene su tragedia que va a terminar en un valle de lágrimas. Quizás en este momento, no se sabe qué ideología tiene. ¿Dónde está la democracia cristiana? Si estuviera en esta ideología sería la llamada derecha ¿Qué sector la representa? Probablemente la han desterrado. ¿Dónde está el centro? Si lo supiéramos le llamaríamos liberalismo. Ni se sabe. ¿A quién representa el PP? Se ignora. Todas las reformas que afectan a los derechos humanos, están muy alejadas de los principios de la democracia cristiana y del sector de Jaime Mayor Oreja y del entonces grupo vasco o el liberalismo de Esperanza Aguirre, tratando de recluirla y sumirla en el oscurantismo, o de los Garrigues. ¿Dónde está el Partido Popular, defensor de las víctimas del terrorismo y de una decisión firme contra el separatismo? ¡Pobre Ortega Lara, quinientos ochenta días enterrado y ahora que te traten así! ¿Y las víctimas del terrorismo? ¿Quién las defiende? No deja de ser una tragedia.

Partido Popular, ¿por qué no sigues tu historia y tu destino?, ¿por qué os habéis salido del guión?, ¿por qué habéis ido a buscar la ensalada donde sólo hay secarral? Mayor torpeza nunca vista. Vas a sufrir tal colapso que la desbandada no se sabe donde acampará. Y todo, por tu incapacidad por no saber transmitir al pueblo lo que el pueblo debe saber. Y aún más, volverán los mismos. Jugarán en distintos campos pero no harán fichajes nuevos. Veremos las mismas caras y el mismo orfeón que va a desafinar y los espectadores ya no acudirán a más conciertos. Se quedarán en casa o buscarán otro equipo que sepa jugar mejor. Es una tragedia que haya madurado la cosecha y no se pueda recoger.

Que se miren en el espejo de: Italia y Grecia. La democracia cristiana y el partido socialista italiano desparecieron por la corrupción. El Pasok griego pasó a la historia. Por el contrario Portugal vivió otra experiencia. La revolución de los claveles condujo al nacimiento de una nueva socialdemocracia y de un nuevo socialismo. Vaivenes económicos y la crisis han socavado a los portugueses, pero han conservado mejor sus ideas con un sentido de Estado. Hoy los portugueses, saliendo de la crisis y pagando el rescate, no les han hecho falta nuevos profetas. Están hechos de otra madera. Están bañados más por el Atlántico y no por el Mediterráneo. Se aferran aún a la reina madre adoptiva.

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Estamos ante un escenario en el que se está representando las tragedias griegas. Estamos ante un proceso que Aristóteles llamó «catarsis», es la purificación interior que logra el espectador a la vista de las miserias humanas. Estamos ante el Gran Teatro del Mundo, no en busca de la verdad, ni de su destino. Estamos ante la mayor crisis de identidad personal, social y política. Estamos inmersos en la descomposición del propio ser. Cuando se da la espalda a la realidad, pretendemos vivir en una quimera y los espectadores abandonan la sala porque los actores ya no saben interpretar la obra. Cuando un político piensa como mantener su puesto, entra en fase de aniquilación. Se han juntado una cuadrilla de ganapanes que a imagen de los aficionados a los toriles van de pueblo en pueblo a la tienta del morlaco. Mitin va. Y a contar, lleno en la plaza y después en la urna butronera, la soledad del voto. Os habéis destruido a vosotros mismos. Surge el conflicto entre el poder y el hombre. Os arrastraron las pasiones. Esta es vuestra tragedia. Y si seguís en la utopía, seréis definitivamente engullidos e iréis al ostracismo al que el pueblo os condena por necios e inútiles.