Diario de León
Publicado por
ALFONSO GARCÍA
León

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L os meandros son unos riínes de la mierda», decía uno. Y así cientos de deslices que provocaron tantas sonrisas y carcajadas en tiempo en que hicieron furor aquellas antologías del disparate escolar que no ridiculizaban a nadie y que tenían como única finalidad el sano ejercicio de la risa.

Lo recuerdo ahora, en tiempos en que el disparate se instala con más fuerza en la sociedad española. Tiempo de elecciones. El disparate llega en forma de insultos de todos los calibres, y eso que solo he recogido algunos de la precampaña, aunque ya las precampañas son permanentes. Seguir una campaña electoral es un aburrimiento porque, en general, no se hacen propuestas —solo a algunos se les afea esta carencia—, sino números de circo, con notables payasadas como actuación estelar. Sin prestar excesiva atención, he recogido estos insultos que a continuación reproduzco, algunos firmados por periodistas de esos que azuzan pero no informan: admiradoresdelgorilatovenezolano, analfabeto, arrogantes, atrasados mentales, bárcenas, basura, bobos, bochornoso, botarates, bufones, burro, caimanes, caraduras, car-monalisa, casposos, cavernícolas, cerdos, chanchulleros, chantajeadores, chapuceros, chupones, chulo, chusma, comisionistas, corrupto, cutres, defraudadores, delincuentes, depredador, facinerosos, fascistas, frikis, frívolos, golfo, grosero, guarros, hijodesatanás, idiota, ignorante, imbécil, incompetente, inútil, irreverente, jetas, ladrones, ladronesdepocamonta, lastre, loco, mafiosos, mamarracho, mamporreros, memos, mentirosos, miserables, monjasdeclausura, naranjito, patético, perezoso, pieldeborrego, pinochos, piojosos, piratas, prepotentes, racistas, ratas, repugnante, sinvergüenzas, subornormal, tercos, tozudos, traidores, trileros, tristes, troncos, vagos, vil, zafio, zombis…

Como todos ustedes podrán comprobar, un ramillete de buen gusto y ejemplaridad. Y eso que se trata de precampaña, de un simple calentamiento ante el asalto-ataque definitivo. Propongo que algún curioso recoja disparates e insultos durante los tiempos que se avecinan y los antologue. Aunque sean eficaces las hemerotecas y permitan afear conductas que se lo merecen, a pesar de disculpas inauditas del supercinismo protagonista, una publicación sistematizada no estaría nada mal para conocer a fondo el pelaje de ciertos ejemplares que pululan por la escena pública, que, ejemplares y ejemplarizantes por obligación, se convierten en detestables carreteros, con perdón de los carreteros. Y seguramente hasta es posible que se les hinche el pecho no por los argumentos, sino por la victoria de las malas formas, que han empezado a asentarse en nuestra normalidad. Hasta es posible que a algún iluminado se le ocurra un Manual de insultos o de cómo triunfar en política. Y de llevarlo al currículo escolar. Eso sí, como asignatura optativa. De qué se quejan.

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