AL TRASLUZ
Arte de resolver
La Cultural cayó ante el Astorga, pero no por ello van a dejar de gustarnos sus mantecadas ni empezaremos a tomar al final la sopa del cocido. Tampoco cuando España queda en los últimos puestos de Eurovisión pedimos salir del euro. No hay que ponerse tremendos con las derrotas. ¿Y con las electorales? Menos aún. El poder es una lata. Al leerlo algún candidato primerizo alegará: «ya, pero qué gustazo que te lleve el chófer...». Pues sepa usted que hay quien no se ha vuelto a presentar a las elecciones sólo por no seguir oyendo, cada vez que se subía en el coche oficial, la misma cinta de Georgie Dann. Hay chóferes a los que les sugieres que quieres escuchar las noticias y son capaces de dejarte en la primera curva. «Y eso de tener despacho con excusado para ti solo...». No se crea. A mí me han dicho que gusta sólo durante las primeras visitas. Te termina aislando del mundanal ruido. Y en cuanto a la satisfacción de recibir tratamiento protocolario, depende de quién. Si es de Miss Universo, vale. Pero a nadie le gusta que el chaval le espete: «¿Pasa con tu cuerpo, ilustrísimo!»
Ante la duda, el erudito. Coincidí con el leonesista Javier Chamorro y le pregunté si echaba de menos el candelero. Puso gesto de espanto, como si le hubiera preguntado si le gustaría probar de nuevo los potitos. Me hizo reflexiones interesantes sobre UPL, pero me las guardo para las memorias que no pienso escribir y que llevo ya muy avanzadas.
Obtener mayoría absoluta garantiza aplicar el propio modelo de gestión, salvo que el partido ganador sea sólo un exitoso disparate con logo. Los pactos postelectorales pueden ser soluciones satisfactorias, si quienes los rubrican buscan lo mejor para la sociedad y no un cambalache. Cada uno de nosotros es incompatible con muy pocas personas, ¿por qué los políticos van a tener para alcanzar sus acuerdos un criterio más selecto que el nuestro? La política es el arte de resolver. De ahí que sea importante llevar en las listas a quienes sepan construir puentes de diálogo. Los faltosos dan titulares, pero no está claro que además den votos. Ganar, perder. Perder, ganar. ¡Ay! Lo dicho: a los astorganos les vamos a seguir queriendo igual. Pero, ojo, que no se repita.