FUEGOAMIGO
Días de museos
L os museos guardan la memoria de otros días salvada de la derrota. Y lo hacen muy cerca de nuestro discurrir, por eso su reclamo pasa inadvertido. Porque forman parte del paisaje cotidiano, en el que siempre prevalecen las urgencias. Los museos celebran su día una vez al año, alrededor del 18 de mayo, abriendo puertas para festejar la afluencia de visitantes. Aunque las mejores colecciones están en la capital, el fin de semana es propicio para hacer una excursión artística de picoteo, que puede desplegarse por el Bierzo, recalar en Astorga, recorrer la parte llana de la provincia o subir hasta Sabero, a descifrar la aventura del hierro. Mi propuesta es más asequible y se resume en dos estaciones. La muestra de arte de la Fundación Ángela Merayo, en Santibáñez de Porma, que hoy estrena nueva temporada con motivos teresianos, y el Museo Etnográfico Provincial de Mansilla de las Mulas.
En Santibáñez, dieciocho artistas nada convencionales proponen un acercamiento diverso a la figura teresiana y propician el descubrimiento de un espacio en ebullición creativa. Seguirán, en los fines de semana sucesivos, conciertos, recitales y la primicia de un libro sobre Teresa del profesor Nicolás Miñambres. Un río más abajo, cabe el Esla, se inauguró hace siete años, en el antiguo convento de San Agustín, el museo que alberga el legado de nuestras tradiciones y facilita el garbeo por los pasillos de la memoria. Dada la devaluación de este tipo de colecciones, hay que señalar que el Museo Etnográfico es uno de los más valiosos en su género. Desde luego, de un interés superior al Etnográfico de Castilla y León, ubicado en Zamora. Mañana domingo es su jornada de puertas abiertas.
El origen de la colección expuesta está en una donación del médico arqueólogo Julio Carro, quien llegó a defender por escrito el parentesco maragato de Jesucristo. Aquel núcleo, que era poca cosa, se mostró en el edificio Fierro durante un par de décadas, y se fue enriqueciendo con adquisiciones hechas a veces con buen criterio y orientadas a integrar un museo que carecía de sede. Javier García Prieto desbloqueó el asunto de la mejor manera. Porque parte del indudable acierto de este centro radica en su ubicación fuera de la capital. La colección se reparte en tres plantas que arropan un patio acristalado y con restos del pavimento original. El recorrido nos lleva del campo y sus aperos a la casa tradicional. De los medios de transporte, al laboreo y distribución de los productos. Oficios, instrumentos, alimentación, pastoreo, caza y pesca. Barros, textiles, hierro y madera. El concejo, la indumentaria, los ritos y adornos, los juegos, las fiestas y el arte popular. El buque de la antigua iglesia acoge exposiciones temporales.