EL GALLO
Campañas electorales más silenciosas
Las campañas electorales han cambiado mucho durante la democracia. De aquellos periodos que ensuciaban las ciudades y que suponían un auténtico atentado acústico se ha pasado a unas campañas en las que se mide todo al máximo y en las que la prudencia ha ganado muchos enteros. Atrás quedan aquellas paredes repletas de carteles —sin respetar a nada ni a nadie— o los vehículos decorados con imágenes de los candidatos que recorrían sin descanso las ciudades con megafonías al máximo de decibelios que podían. Y en muchas ocasiones, arrojando puñados literalmente de dípticos o incluso de papeletas electorales. Era el perpetuo sonido del «Hoy mitin con...» que se hacía especialmente molesto para las personas que vivían cerca de las sedes de los partidos, porque allí se aparcaban los vehículos durante horas con los altavoces ‘rugiendo’ sin descanso.
Ahora las megafonías recorren las ciudades con un sonido notablemente menor. Todo es más acorde con la convivencia. Ayer mismo fue aparcado en la capital leonesa un vehículo con megafonía ante un colegio que está próximo a la sede de su partido. Fue un despiste y se corrigió de manera inmediata en cuanto fue informado el conductor.