CORNADA DE LOBO
¿Corro o corrillo?
Tuvo León antaño y anteayer una ley para gobernarse sus pueblos: Un vecino, un voto... pero no un voto delegado como el que se mete hoy en las urnas, sino un voto directo, personal, de viva voz y hasta explicado o debatido... y las viudas, medio voto, cosa que ya se vio aquí cuatro siglos antes de lograr ese elemental derecho las sufragistas británicas, las pioneras.
Los vecinos se hacen junta y, constituídos así, deciden sobre toda cuestión del lugar y del común, fijan ordenanzas y penas, arriendan, reparan, sortean comunales y tienen una robusta personalidad jurídica de mil años que hoy quieren abolir de cuajo quienes arruinaron nuestras arcas, administrando ellos ahora estos bienes tan golosos y facilotes en tiempos de ruina.
La junta vecinal es algo más que un atavismo jurídico o folkórico.
Y el corro fue su modo de juntarse... a cubierto en atrio de iglesia, a la sombra del negrillo o en la Casa del Pueblo que tuvo todo sitio. No hay figura más democrática que el corro; en el corro nadie sobresale por cima de nadie, salvo que sea altaricón y en almadreñas; no hay palestra para unos y banco corrido para los demás, no hay arriba ni abajo, ni primero ni último, todos a la par, parejos... y viéndose las caras... democracia directa coram populi.
Sin embargo, en ninguno de los nuevos ayuntamientos que en las últimas décadas se han construído en todo lugar (casi siempre con arquitecturas espantosas que agreden o arruinan la tipología del sitio), en ninguno, digo, se eligió la forma circular, el corro, para diseñar su salón de sesiones, afanados otra vez en parecerse a capillas con su coro-sillería o a estrados de tribunal, es decir, otro alarde del poder vertical riéndose de la horizontalidad con que el pueblo llano y libre se gobernó.
El concejo excita mucho el orgullito leonés y anduvo también, cómo no, en promesas electorales, pero saben que no pasará la cosa de simulacro o baile regional... ¿de verdad implantarían el corro?... no, nunca, porque a los dos días sería un corro-círculo de Podemos tocando huevos y cuentas... y porque ¿pa qué?, si aquí lo único que pita, manda y rula nunca es el corro, sino el corrillo (y la cofradía, su gimnasio).