La opinión del lector
Modelo socio-económico alternativo para la montaña de Riaño
E l agua es un elemento elemental para la vida humana y su desarrollo socio-económico. El agua es un elemento fundamental cuando hablamos del pasado y el futuro de la comarca de Riaño.
En este sentido, y teniendo como elemento común el agua, dos son los acontecimientos más importantes de la montaña oriental leonesa en el último cuarto de siglo: la construcción del embalse y posible construcción de una estación de esquí.
El primero ha sido devastador. Muchos hemos crecido viendo ese muro de hormigón inutilizado durante mucho tiempo. Se trata de un periodo duro plasmado en el sacrifico de toda una montaña a cambio de una contraprestación que no está del todo clara. Desde que se llenó, el valle ha continuado languideciendo, sus jóvenes han emigrado y el reducido número de habitantes que aún pervive ha visto como los ayuntamientos de Cistierna, Crémenes y Riaño eran incapaces de sobrevivir.
Siguiendo la actual estrategia política de la Unión Europea, y después de estas elecciones, los gobiernos tienen la responsabilidad de fomentar un crecimiento económico en todos los niveles y especialmente en las regiones de aquí al año 2020.
Una iniciativa sensata sería la promoción del turismo invernal que respetase el medio ambiente, optimizase recursos y generase ingresos. Hablamos de agua que, en forma de nieve, puede asegurar la supervivencia de la montaña gracias a la rehabilitación y promoción de pequeñas estaciones como son Tarna y Las Señales. Una mejora de la conexión con la vecina San Isidro apoyada por una oferta gastronómica tradicional y casas rurales en los todos pueblos del valle completaría un modelo de éxito existente en otras zonas de Europa.
Se trata de una alternativa más equilibrada y de menor riesgo económico, social y ambiental pudiendo ser financiada con fondos europeos. Un objetivo alcanzable respetando la flora y fauna local, y sobre todo ofreciendo un mínimo retorno económico para sus habitantes que han poblado esta zona durante siglos siempre respetando la naturaleza.
La libertad de
educación, reprimida
L a decisión de los padres, que refrenda la Constitución española de 1978, a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, requiere que el Estado garantice la educación mixta y la educación diferenciada, tanto en los centros públicos como en los concertados. Fuera de eso, la Constitución no es más que papel mojado en manos dictatoriales.