EL CORRO
Nuevos y viejos compañeros de viaje
S uperado el fielato que ha supuesto su quinta investidura y a expensas del perfil de su nuevo gobierno, Juan Vicente Herrera inicia esta semana el más complejo e incierto de todos sus mandatos. Su hoja de ruta ha tenido que adaptarse a la peculiar aritmética parlamentaria de las nuevas Cortes de Castilla y León, en las que el PP, si bien es verdad que ha perdido la mayoría absoluta, tampoco está en minoría y sólo necesita la abstención de un procurador para sacar adelante sus iniciativas o tumbar las de la oposición.
Gracias a ese apoyo pasivo pactado con Ciudadanos, Herrera afronta la nueva legislatura con cierta estabilidad parlamentaria, siempre y cuando, claro está, que el partido de Albert Rivera entienda cumplidas las condiciones que ha impuesto para su abstención. Dado que en materia de «regeneración democrática» algunos de esos compromisos exceden del ámbito de la comunidad y otros requieren la reforma del Estatuto de Autonomía, el PP dispone de un cómodo periodo de carencia antes de que pueda verificarse el cumplimiento de lo pactado. Y si llegado el caso a Ciudadanos le diera por apretar las tuercas, ya ha quedado claro que siempre estará el procurador de la Unión del Pueblo Leonés dispuesto a socorrer a la Junta a cambio de las correspondientes contrapartidas en favor del Viejo Reino. Por ahí a Herrera no le faltarán compañeros de viaje en los cortos recorridos.
Sin embargo, los grandes retos que sigue teniendo pendientes la comunidad autónoma no pueden salir adelante sin consenso con el PSOE. Así ocurre con la reforma del Estatuto y con el desarrollo de la Ordenación Territorial, dos procesos legislativos que requieren mayoría parlamentaria de dos tercios. Y tras el vuelco político al que hemos asistido en media docena de comunidades, el acuerdo con el primer partido de la oposición es más imprescindible que nunca ante la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica.
Abocado a compartir con el PSOE esos viajes de largo recorrido, Herrera no se va a sustraer por ello a una oposición socialista sin tregua. Está por ver hasta qué punto Ciudadanos consigue erradicar las viciadas prácticas del PP, pero lo que parece seguro es que la llegada de Podemos va a terminar con el larguísimo periodo de dejación política del PSOE de Castilla y León. Ayer, en la misma mañana en que Herrera tomaba posesión, los socialistas registraban en las Cortes la solicitud de una comisión de investigación sobre la «trama eólica». Y no va a ser la única.