LA GAVETA
Jesús Celis
J esús Celis Sánchez ha sido durante ocho años el director del Instituto Leonés de Cultura. Ocho años en los que ha acreditado día a día su condición de persona honorable, cualificada, sencilla y entusiasta. Con esos méritos y valores, Jesús afrontó siempre uno de los cometidos más hermosos e ineludibles de toda acción pública: la defensa de nuestro patrimonio artístico y cultural, la ayuda a las iniciativas que enriquecen el espíritu de todos los leoneses y la promoción de actividades que producen la felicidad de los ciudadanos: la literatura, la música, la historia, el teatro, la investigación, las artes plásticas y tantas otras.
En todo ese territorio de luz y de compromiso, Jesús Celis, que es arqueólogo de la Diputación de León, luchó siempre con ilusión y con gran resistencia. La ilusión la tuvo siempre y la resistencia hubo de reforzarla en no pocas ocasiones. Sobre todo cuando los políticos y sus correveidiles caían en torpes cálculos que iban en detrimento de la cultura por considerar más rentables electoralmente otras actuaciones. Populistas y vulgares en no pocas ocasiones.
Hubo un tiempo en que políticos intachables que amaban, de verdad, la cultura, alcanzaron importantes cargos públicos en esta tierra. Pensemos en aquel gran presidente de la Diputación de León que fue el socialista Alberto Pérez Ruiz, alcalde de Valencia de Don Juan, quien luchó siempre por una provincia más consciente y formada. Más en consonancia con su propia historia: la de una tierra que siempre destacó por su nivel educativo, por su bajo analfabetismo y por el cariño y respeto que la mayoría de sus familias y gentes profesó siempre y profesa por los bienes culturales.
Los tiempos fueron cambiando, y los políticos también, pero siempre se ha mantenido el Instituto Leonés de Cultura como faro de inteligencia y memoria, de imaginación y universalismo. Bajo la ecuánime dirección de Jesús Celis, el Instituto Leonés de Cultura ha sido un lugar cordial y transparente, ajeno a las trapisondas y tejemanejes que tantas veces rodean a los gestores culturales, sobre todo cuando están demasiado cerca de los políticos. No digamos de los políticos que no leen nunca un libro. Y que son tantos ahora. Desgraciadamente. Y que por eso toman decisiones tan equivocadas.
Jesús Celis ha dejado de ser el director del Instituto Leonés de Cultura y eso, de entrada, es una noticia triste para los creadores leoneses, para los historiadores, para los arqueólogos y para tantas personas desinteresadas que aman su tierra. Se abre ahora otro escenario para Jesús, en el que podrá dedicarse con más tiempo y sosiego a su muy querida profesión de arqueólogo. En cuanto al Instituto Leonés de Cultura, solo cabe desear lo mejor para esa institución. Y esperar que no vengan tiempos oscuros y maniobreros, mediocres y localistas. Pronto lo vamos a comprobar.