SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS por ARTURO PEREIRA
Cameron no es lo mismo que Camarón

Q ue los británicos son algo distintos a los demás es sabido. Ninguna prueba mejor para acreditar tal circunstancia que el hecho de que conducen por la izquierda cuando el resto del mundo lo hace por la derecha. Esta cuestión no tendría mayor transcendencia sino fuera porque obliga a los fabricantes de coches que los pretenden vender en Reino Unido a colocar mal el volante.
Lo anterior es un indicio de la personalidad británica. Son isleños y por lo tanto con una visión muy peculiar del mundo como lo han acreditado a lo largo de la Historia. No es una crítica, es una reflexión que quizás nos permita entender mejor determinadas actitudes del actual primer ministro David Cameron.
Hombre nacido en una familia adinerada, educado en Eton, su trayectoria profesional ha discurrido íntegramente en el seno del Partido Conservador. Famoso por su elocuencia y buena educación, ha llegado a ser considerado un dandy de la política. Sabe estar y ha resuelto satisfactoriamente desafíos tan importantes como el del independentismo escocés.
Cameron, haciendo uso de su peculiaridad británica, está planteando ciertas dificultades a la Unión Europea. Tiene intención de someter a consulta popular su permanencia en la misma. Afirma también que pedirá el sí en dicho referéndum si se accede previamente a ciertas demandas suyas en materia de inmigración y poder parlamentario. En resumen, si la UE le da lo que quiere apoyará la permanencia de Reino Unido en la Unión, si no, parece ser que no.
No parece propio de un gentleman poner en situación tan apurada a los amigos, ni parece juego limpio intentar seguir obteniendo más ventajas para los británicos a costa de perder cohesión Europa. Recordemos que nuestros amigos de Albión mantienen su libra en ventajosas condiciones frente al euro. No creo que Churchill, como promotor que fue de la Unión Europea, estuviera muy de acuerdo con esta política de Cameron.
Frente a la posición de Cameron, el presidente francés Francois Hollande, ha propuesto una mayor integración de la UE con más poderes para su parlamento. En resumen, menos poder para los Estados miembros. Razón no le falta teniendo en cuenta que algunos gobiernos estatales han intentado romper con todas las reglas de la UE de forma unilateral.
En la vida hay que ser serios, al menos intentarlo. Esto supone que no se puede pretender sacar provecho de una situación económica de privilegio como es actualmente la británica, respecto de unos socios que lo están pasando francamente mal. Condicionar la permanencia en la UE por parte del actual gobierno británico, a que se le den más o menos prebendas, no es propio de alguien de palabra.
Con los amigos se está o no se está. Es muy fácil ser amigo de alguien cuando las cosas le van bien, pero los verdaderos amigos son aquellos que están con uno cuando las cosas nos van mal. Cameron, desconozco el motivo, no se está portando con sus socios de la UE de forma fiable. Es el peor momento para esa conducta tras lo de Grecia. Un palo más en la rueda del carro de la UE.
Camarón, nuestro Camarón, genial flamenco, exponente de una nueva dimensión del cante, fue ejemplo de generosidad para con todos los amantes de la música. Fue el Picasso del flamenco. Añadió nuevas perspectivas a un arte tradicional. Fue amigo de sus amigos y nos dejó un legado musical único. Compartió su arte con Paco de Lucía, con la Royal Philarmonic Orchestra, entre otros muchos. Quizás porque nació pobre, fue generoso.
Cameron evidentemente no es Camarón. Cameron debiera escuchar la genialidad de Camarón titulada La leyenda del tiempo donde, entre otras cosas, se dice que el sueño va sobre el tiempo flotando como un velero. El tiempo pone a todo el mundo en su lugar, esperemos que Reino Unido permanezca en el lugar que le corresponde.