AL TRASLUZ
Gritos y susurros
E n Espacio León proyectarán, a lo largo del día 21 de agosto, ocho películas de miedo. Estupenda iniciativa. Y gratuita. Lo difícil será acertar con la selección, pues cada aficionado lleva dentro un sibarita del grito. Los adolescentes son más de asustarse con zombis, en cambio, sus padres con las transcripciones de las conversaciones de la Púnica. No hay una regla fija en esto del espanto. A mí hace unos meses me puso los pelos de punta leer que Kiko Rivera cobraba 30.000 euros semanales por participar en Gran Hermano Vip. Y es que el sobresalto es algo muy personal, refleja tu forma de ser. Hay quien chilla si Drácula le pregunta la hora en las cuevas de Valporquero, pero luego va escuchando en el coche canciones de Georgie Dann; y terror por terror, no sabría decirles con cuál me quedo. A unos les espeluzna la posibilidad de ser mordidos por un licántropo chulé y a otros, en cambio, verse obligados a asistir a una conferencia de Arthur Más. Y a todos, cruzarnos en una carretera con el diputado y alcalde de Alcañiz, Gracia Suso, quien fue detenido por conducir a 210 kilómetros por hora donde no debía sobrepasar los 100.
El terror puede presentarse bajo diversas formas. En estos días leo Fouché , un ensayo de Stefan Zweig sobre este siniestro político, quien comenzó durante la Revolución Francesa arrastrando a aristócratas a la guillotina, se mantuvo durante el imperio napoleónico y también luego con la posterior monarquía. Un lince de la supervivencia, no por sus virtudes sino por sus taras. La biografía fue escrita en 1929, lo que aún resulta más inquietante, pues pronto iban a irrumpir en Europa nuevos y diversos discípulos. No puedo leerlo por las noches, pues me provoca pesadillas. No creo en el dicho «la historia se repite», en cambio, la condición humana fue, es y será siempre la misma, con sus horrores y grandezas. Ningún malo de ficción ha conseguido que no durmiese a pierna suelta; los de carne y hueso, a veces. Fouché me desvela. Bienvenida sea, pues, está iniciativa veraniega de hacer un maratón con filmes de miedo. El género tiene muchos seguidores, que no se espantarán sólo porque la banda sonora suene más alta. Aquí en León, un grito de horror no se lo damos a cualquiera.