TRIBUNA
Sobre la peregrina desaparecida
Hhan pasado cuatro meseslargos y no se sabe aún nada de Denise Thiem. Y cuando digo nada, casi aseguraría que es nada, y ojalá me equivoque. Vivo en un pueblo a 3 kilómetros de Astorga en el Camino de Santiago. Mi casa fue uno de los primeros sitios donde la policía vino a preguntar si habíamos visto a la peregrina o se había alojado en el pueblo. Las primeras búsquedas con helicópteros y despliegue de personal de protección civil, policía, guardia civil, se hicieron aquí, y de aquí a Foncebadón. Los primeros cuatro o cinco días después de saberse que había una desaparecida, claro, porque después de esa primera semana mi impresión es que no se ha conseguido mucho más.
Mi primer contacto directo con este caso (aparte de oír hablar de él o que policías viniera a preguntarnos) fue con Richard, el portavoz de la familia que se trasladó aquí desde Estados Unidos para seguir directamente la investigación. Dado que hablo inglés y él no habla nada español, me ofrecí para ayudarle si necesitaba traducir noticias, informes o cualquier cosa en la que pudiera ayudar, porque en casos como este nadie sabe (o al menos yo) lo que puede ser útil. Así fue como supe más a fondo cómo se estaba trabajando sobre el caso, lo que realmente se sabía de lo que había ocurrido, y así fue como me puse en contacto con voluntarias y voluntarios que caminaban sobre lo caminado, incansables, con cien ojos para poder ver lo que no se había visto antes y a veces sin saber bien si buscaban una mochila, ropa, o cualquier cosa que les pareciera extraña. Las búsquedas con voluntarios funcionan de la siguiente forma: las fuerzas y cuerpos de seguridad tienen que saber por dónde y a qué horas se realiza la búsqueda, y si aparece algo extraño o sospechoso tenemos que avisarles. Pues bien, la primera cosa que le tuve que explicar a Richard, y que creo que no logró entender (creo que quizá porque yo tampoco lo entiendo) es que la Policía y la Guardia Civil en España no colaboran ni trabajan juntos y esto es así. Y que si en los pueblos de la maragatería (y de toda España, supongo) la jurisdicción cambia, cuando aparece algo en un pueblo durante una de las batidas tienes que llamar a la policía, y si aparece en otro a quién tienes que llamar a la Guardia Civil porque además entre ellos tampoco se comunican. En una de las batidas aparecieron varios guantes sospechosos, se llamó a la policía y en el momento que informamos del punto exacto e ubicación nos dijeron que llamáramos a la Guardia Civil porque eso no era su jurisdicción y que ni siquiera ellos iban a hacer esa llamada. Así empezó mi contacto con el caso Denise. Hace tiempo que tengo ganas de que se sepan algunas cosas que he visto yo misma (y que no salen en prensa porque, lógicamente, hasta ahora con quien se ha hablado es con la familia, que sólo sabe lo que la Policía les cuenta) y pensaba escribir algo más elaborado, pero, para que sea fácil de entender, voy a contar, cronológicamente, los hechos que yo he vivido para que cada uno saque conclusiones.
Primeros días de junio: durante una de las búsquedas, un martes, los voluntarios encuentran en un paraje del Camino de Santiago muchas ropas desperdigadas. Llamamos a la Policía de Astorga, vienen, dicen que recogerán las ropas al día siguiente (nótese el dato). Mientras tanto, parece ser labor de los voluntarios hacer fotos de las ropas y enviarlas a la policía encargada del caso, y así se hace. Esa misma semana uno de los voluntarios presente ese día (el mismo que hace las fotos) empieza el camino de Santiago a pie, y al pasar por la zona comprueba, el sábado, 5 días más tarde, que las ropas no han sido recogidas, siguen allí.
Día 16 de junio: vienen dos policías de Madrid a mi casa, a preguntar si nos suena haber visto a la peregrina. Esto mismo lo había preguntado la policía de Astorga hacía más de un mes cuando empezaron la investigación y así se lo hago saber. Me dicen que ellos han sido enviados desde Madrid a empezar la investigación de nuevo, no sé por quién ni con qué fin, pero les hablo de las ropas encontradas por los voluntarios y me piden fotos que envío directamente a la comisaría encargada en Madrid ese mismo día, 17 fotos para ser exacta (lo que yo pensé es que es posible que tuvieran que empezar la investigación de nuevo porque la policía de Astorga quizá no había conseguido nada en mes y medio, pero como he dicho, que cada uno saque sus propias conclusiones).
Finales de junio (alrededor de las fiestas de San Juan) se pone en contacto conmigo otra voluntaria desde Madrid, intentamos unir esfuerzos para poder hacer una nueva búsqueda con voluntarios en Astorga, ya que en ese momento ya no hay ningún portavoz de la familia en el lugar y no queremos que cesen los esfuerzos. Cuál es mi sorpresa cuando, al avisar a la comisaría de Astorga de nuestras intenciones, nos dicen que no se puede hacer nada en ese momento porque la policía encargada del caso está de vacaciones y que toca esperar (lo que yo pensé es que en un caso como este, lo mínimo es que quede alguien cubriendo ese puesto, aunque solo fuera para estas situaciones, pero, una vez más, que cada uno saque sus propias conclusiones).
Hace un par de semanas que en su mismo periódico veo un artículo en el que se mencionan las fotos de las ropas que yo envié a la policía el 16 de junio y que fueron enviadas al hermano de Denise el 3 julio para identificarlas. Juraría que los emails a Estados Unidos no tardan tanto, pero, desde la absoluta ignorancia, me atrevo a decir que este caso va lento, lento, lentísimo. No digo que se estén dando los pasos equivocados (que no lo sé) pero se camina muy despacio a sabiendas. El día anterior o al día siguiente, leo una entrevista al Ministro de Interior cuyo titular reza : «Tenemos todas las pistas para resolver el caso de la peregrina» (en la edición impresa, la edición digital es más acertada). Ojalá esto sea cierto, pero si no lo es, tremendo error del ministro dar este titular. Las mejores frases de la entrevista son las siguientes: «Hay pistas de la peregrina desaparecida y confiamos en que alguna fructifique»; «están trabajando de manera muy coordinada y muy estrecha unidades especiales de la Policía Nacional y de la Guardia Civil»; «hay diversas pistas y líneas de investigación abierta. Pero confiamos en que alguna de ellas, y tenemos fundadas esperanzas, pueda fructificar».
No seré yo quien desmienta al ministro. No hay duda de que alguien que opina que la recuperación de España se debe a Santa Teresa es un hombre de fe, pero hay cosas en la vida para las que, además de la fe, es necesario el trabajo. Creo que un ministro de Interior, encargado y responsable de la Policía y la Guardia Civil, tiene que hacer algo más que estar esperando un milagro de la virgen, por mucha medalla policial que ésta tenga.
Nota: He sido testigo de algunas otras cosas que no puedo contar porque la propia Policía me ha pedido confidencialidad, y todas ellas me llevan a pensar lo dicho anteriormente.