AL TRASLUZ
Colmillo retorcidín
E l mote hace mucho. No es lo mismo que te pregunten por Jack, así sin más, a que añadan «el Destripador». Sí, el alias condiciona e impresiona. Leo en este periódico que un pez amazónico ha sido pescado en el Torío, a su paso por la Candamia. Se trata de un pacú. Un nombre agradable, sin duda. Pero su apodo ha provocado ataques de pánico, incluso en quienes son más de ducha que de baño: «come-testículos». La gente enseguida se pone en la posibilidad peor y te espetan recelosos: «ya, ya, pero si se alimentase de algas...» Los técnicos de la Junta han emitido un informe tranquilizador. No hay nada que temer, salvo que seas Kiko Rivera, claro. A mí eso de «come-testículos» me parece algo sexista. ¿Le vamos a marcar nosotros la dieta? Un amigo llevaba en la carpeta el artículo de Ana Gaitero y, señalándome las fotografías, me insistía: «¡Esto sólo puede haberse escapado de la pecera de Freddy Kruegger!». Lo cierto es que el Amazonas le quedaba a desmano. Ah, la globalización.
Todo apunto a que se trata de una mascota exótica -posiblemente adquirida de forma fradulenta- tirada por su dueño al río, al no poder encasquetársela al cuñado, mientras está en Benidorm. Menudo irresponsable. En la provincia cada vez son más frecuentes las noticias con animales salvajes o de gerol brusco. Ayer mismo leemos: «La Junta vigila a un oso que merodea por El Villar de Santiago desde el mes de junio». Uf. En cambio, a mí la mera posibilidad de chocar con un plantígrado me sobresalta, ya pueden haberle apodado «el Amoroso». Y la semana pasada, fue requisada una cría de cocodrilo del Nilo, en un circo en Val de San Lorenzo. Cualquier día escuchamos en un paso cebra el grito de Tarzán.
Pobre pacú, condenado de antemano por su mote inquietante. Por ser feo, dentudo y con mentón prominente. Y se quejaba el zar Iván IV de ser llamado «el Terrible». Sin embargo, aparece un delfín y todo serían carantoñas. Cuánto prejuicio zoológico. Luego nos molesta que en La Bañeza las ranas nos apoden los «come-ancas». Pues para colmillo retorcidín el de algunos animales racionales. Pero lo de los nacionalismos separatistas lo dejamos para la columna que viene. De momento y aquí: pacú ladrador, poco mordedor. Esperemos.