EN BLANCO
Doña Julia Méndez
M ientras el país arde en licitaciones, restricciones y conflictos que te ponen la carne chinita, como dicen con acierto los mejicanos, algunas personas ven recompensada la loable paciencia estratégica con que diseñaron su trayectoria vital. Es el caso de la octogenaria y muy leonesa doña Julia Méndez Aparicio, una mujer adorable que ha sido todo para las bibliotecas de la provincia de Toledo. Entre los años 1959 y 1995 dirigió su Biblioteca Pública y el Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas con unas cuotas de éxito realmente admirables, y más teniendo en cuenta que le tocó administrar un tiempo de penurias y aquel mundo tiranizado por los hombres. Doña Julia consiguió del Arzobispado toledano nada menos que la donación de la valiosísima colección de nuestro cardenal Lorenzana, poniéndola para siempre a disposición de todos los ciudadanos. Asimismo, a su impulso se debe el nacimiento de un ramillete de bibliotecas municipales, modernas y bien dotadas, en las principales villas de aquella provincia.
Entre su arsenal de logros destaca la creación de los Bibliobuses de Toledo y su uso, por primera vez en España, para lograr que la lectura llegase a todos los rincones, especialmente de aquellos ciudadanos más desfavorecidos, con el objetivo de que los principios de igualdad de oportunidades y de derechos fueron universales. Y eso en 1973, en plena dictadura franquista. Ha sido una particular Juana de Arco siempre en conflicto con los poderes establecidos, de los que logró, tras una lucha sin cuartel, medios suficientes para dotar a la provincia de Toledo con siete bibliobuses que llevaron la lectura al 100% de la población. Todo ello le ha bastado a la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles para conceder a doña Julia el Premio Aclebim, que recogerá en Villafranca del Panadès el 24 de octubre.