EDITORIAL
Una locomotora para tirar del futuro
Los primeros servicios de AVE circulan ya hoy entre Madrid y León tras una jornada inaugural que acabó otorgando, como no podía ser de otra manera, un apartado relevante al problema del carbón. La coincidencia de color político entre los protagonistas del acto de ayer hizo aún más palpable si cabe el gran consenso generado en torno a la llegada del nuevo tren y a las posibilidades que ofrece como evidente locomotora del futuro de León, tanto para impulsar la llegada de turistas como para promover alternativas económicas o incluso de nuevos sectores industriales tecnológicos al dejar a la ciudad a 100 minutos del centro de la actividad en España.
El nuevo tren pasa hoy de ser un objetivo a convertirse en un reto. Las obras, tras el frenazo sufrido por la crisis y los sucesivos retrasos, parece que tendrán continuidad hacia Asturias y también en una integración en la ciudad que servirá para recuperar la zona oeste de la capital de la provincia, volviendo al trazado histórico del tren a través de un túnel que salvará el Crucero y la prolongación de Ordoño II. Queda pendiente el reto del ramal berciano que en su momento llegó a estar incluido en los planes estatales de inversión en el noroeste generados por la catástrofe del Prestige, pero que poco a poco se fue diluyendo en el fondo de los cajones sin que hoy nadie parezca acordarse de los compromisos realizados por los sucesivos gobiernos durante la pasada década.
Ahora, el reto en materia ferroviaria pasa de manera prioritaria porque continúen todas esas inversiones pero también porque la ciudad y la Comunidad sepan aprovechar esas posibilidades que ofrece el AVE, una infraestructura que deberá alcanzar un protagonismo máximo en todos los procesos futuros para atraer elementos dinamizadores a León, empezando por la necesaria actividad con la que se tendrá que dotar a una infraestructura de primer orden como es el Palacio de Congresos.
Y cuando se mira hacia el futuro de León se hace si cabe más imprescindible hablar de carbón. Para la provincia ha sido un elemento fundamental que no puede acabarse de una manera tan drástica y dramática. El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, aprovechó ayer la presencia de Mariano Rajoy para plantear la necesidad que tiene el sector y en general las cuencas de una solución para paliar la paralización a la que se ha sometido a la minería. Le solicitó directamente que se aplique lo firmado en 2013. En un día eminentemente festivo se hacía imprescindible que el presidente del Gobierno conociera de primera mano uno de los problemas más graves que sufre León. Y su respuesta deja un sabor agridulce. Quiso evidenciar que es consciente del conflicto y apostó por realizar un anuncio: Se creará un grupo de trabajo para reactivar las comarcas mineras destinando fondos adicionales. Serán alternativas, tantas veces fallidas como comprometidas, pero sin plantear una solución real y factible para la minería en sí.