FLORES DEL MAL
Zorros, erizos y arenques rojos
L a democracia no es solo aritmética, pero se funda en contar y sumar. Ya están contados los unos y los otros, la suma da una fuerza irresistible contra un objeto inamovible. Tablas. Pero no final de partida. Quienes estudian el auge y caída de las sociedades advierten que no es necesaria una mayoría para desintegrar un Estado, basta con una minoría inasequible al desaliento e ignorante de la aritmética. Que más liga el pelma que el guapo, vaya.
En Cataluña los independentistas nunca habían llegado al 40% y sus gobiernos no eran secesionistas, bien sabía Pujol que más rentable que ser independiente es mantener la retórica de la independencia. Pero cuando pillaron a los golfos apandadores con las manos en el cohecho, lo que era una táctica ventajista se convirtió en estrategia para tapar el desfalco con una aldea Potemkin, un fastuoso decorado de cartón piedra que auguraba un nuevo Estado alicatado hasta el techo y pasmado en la beatitud de los remotos tiempos, cuando el lobo vivía junto al cordero, el león comía paja junto al buey y el niño de pecho jugaba con serpientes y alacranes. Los cazadores conocen el truco del arenque rojo y saben que huele muy mal. Se arrastra un arenque podrido y se deja a los perros un rastro con un pestazo intenso que los desvía de su auténtico objetivo. Lo que ha liderado Mas es el apestoso ejercicio de desviar la atención sobre las mordidas conduciendo a la peña por el rastro de un arenque podrido.
El prusés no era su plan, ha sido un accidente. Sacó la pasta del tubo de dientes y ya no había manera de volver a meterla. Desbordado por los acontecimientos, Mas tuvo que fingir que los había provocado él y convirtió la necesidad en virtud. ¿Un zorro? Pues no, según Isaiah Berlin el zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una cosa muy grande. La cosa grande que sabe Mas es que hay que aullar con los lobos, graznar con los gansos y berrear con los astados, así ha perpetrado su regresión vernácula: «De la humanidad a la bestialidad por el camino de la nacionalidad». Para ese viaje sobraban el seny y el arte del buen gobierno, lo único que hacía falta era saber que el éxito del populista se funda en la virtud: basta con evitarla y está hecho.
Han perdido el plebiscito, pero no las ganas de seguir dopando al personal con las anfetaminas de himnos y banderas. Menos mal que, según los funcionarios de la DEA, las drogas con mayor futuro son las analgésicas y sedantes, no la excitantes. El opio, no las anfetas. A Mas lo va a abatir el fuego amigo, a su sucesor habría que condecorarlo con la Real Orden de Carlos III con derecho al 3%. Mejor tenerlos dentro meando hacia afuera que tenerlos fuera meando hacia adentro.