Diario de León
Fermín Bocos

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E l 15 de octubre Artur Mas deberá comparecer ante un tribunal acusado de los delitos de prevaricación, desobediencia, malversación de fondos públicos y usurpación de funciones en razón de los sucesos del 9 de noviembre del pasado año cuando, pese a la prohibición del Tribunal Constitucional, impulsó la celebración de una pseudo consulta a modo de referéndum sobre la secesión que dio pie a la colocación de urnas y papeletas en centros oficiales y colegios.

El día señalado para declarar ante el tribunal coincidirá con el 75 aniversario del fusilamiento de Lluis Companys, presidente de la Generalitat durante la Segunda República. Todos los años, el presidente acude al Castillo de Montjuic a depositar una ramo de flores ante el monumento que en el foso recuerda el lugar de la ejecución de su predecesor. Companys, que había logrado escapar a Francia, fue secuestrado en París por agentes de la Gestapo y entregado a la policía franquista. Un Consejo de Guerra le condenó a muerte. Para los nacionalistas catalanes figura entre sus mártires.

Visto el día señalado para la declaración ante el juez, uno tiende a pensar que elegir esa fecha ha sido una gran torpeza o que en el entorno de quien tomó la decisión, hay algún partidario de echar una mano a un personaje que atraviesa horas bajas en razón del equívoco resultado obtenido el 27S por la candidatura secesionista. Dada la propensión al victimísmo, incrustada en el ADN de los independentistas, era fácil pronosticar que conocida la noticia, los afectados y sus allegados denunciarían la presunta colisión entre los jueces y el Gobierno, instalando en la cabeza de sus seguidores la idea de que se trata de una decisión política. En esta carrera de torpezas quien tampoco ha estado muy inspirado ha sido el ministro de Justicia, Rafael Catalá, diciendo que de haberse producido la imputación antes de las elecciones podría haber contaminado el proceso ¡Cómo si pudiera evitarse! A juzgar por las declaraciones de algún de sus dirigentes, la CUP, el partido que tiene ahora mismo la llave para que Artur Mas pueda ser reelegido president , podría cambiar de intención y reconsiderar su negativa a apoyar la investidura de Mas. Ya digo, la elección de la fecha, como poco, ha sido una ha sido una gran torpeza.

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