Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Vino diciendo Albert Rivera: España necesita un partido nuevo, con las manos limpias y eso es como decir «las mías, dejad que las meta en el cajón del pan, me crecen los votos».

¿Nos fiamos?... bueno, ni él mismo se atreve a asegurar que las tienen limpias todos-todos los suyos o los que se apuntan a Citoyans por apostar a caballo ganador, por pillar cacho o esperar pedrea (también hay desecho de tienta en esa corrida)... y una incógnita, admitamos que las tienen limpias, pero ¿las sacarán así después de administrar lo del común y gobernar lo suyo?... ¿prometerían cortárselas si se comprobara un día que las mancharon?... si firman esta promesa electoral ante cámaras y notario, dice Sócrates que les vota.

Manos limpias.... o cortadas.

Aquí, incluso un sindicato de extrema derecha se nombra Manos Limpias y dispara a todo lo que se mueve o le conviene. Cuenta ya con un carpetón de éxitos procesales y me dicen que el cabeza del equipo de abogados es un agudo letrado leonés que conocí hace cuarenta años en Puebla de Lillo (entonces era sólo fachorro y, al poco, cabecilla madrillí de Fuerza Nueva).

Manos limpias... Rivera anuncia, promete y ofrece manos limpias... ¡¿?!... ni poniendo palanganas en todos los salones corporativos y despachos.

Quizá por fardar de manos limpias le pintaron un bigote hitleriano al retrato de Albert (¿Primo de?) Rivera que preside la sede la Ciudadanos de esta ciudad... pedazo retrato, tú, como de cartelón de cine de la Gran Vía... y es que a los populares les inquieta y enerva ese «listín de los cojones», les irrita infinito el tipo que les entra en el corral y les roba la mitad de las gallinas.

Y ahí quedó Rivera con bigote, con un pedo de spray en mitá la jeta. Pues ojito, populares, con bigote os empezó Aznar.

Pero el que pintó ese bigote sabe que la cara de Rivera es el objetivo, esa cara seduce a su mujerío votante, es pico de oro, es arrojo juvenil, modosito y con aires de piedra angular. Todos sus demás van muy al fondo, papel segundón en escenarios. Por eso exageran tanto su retrato en las sedes del partido. Es lo que tira. Pero Sócrates insiste: que prometan cortarse una mano si la mangan... y les perdona la otra.

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