Diario de León
Publicado por
Cayetano González
León

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T res Presidentes de Comunidades Autónomas —Artur Mas (Cataluña), Iñigo Urkullu (País Vasco) y Uxue Barkos (Navarra)— no han querido asistir a los actos de la Fiesta Nacional. El resto, bien sean del PP, del PSOE, de Coalición Canaria o del Partido Regionalista de Cantabria si han estado presentes. Se suele decir que no ofende quien quiere sin quien puede y aunque, efectivamente, a nadie puede extrañar las ausencias de los citados tres presidentes por su inequívoca deriva nacionalista, eso no obsta para decir que la misma constituye un desprecio no sólo hacia el resto de las comunidades autónomas que integran España, sino sobre todo a los ciudadanos que las conforman. Y además, es una clarísima falta de respeto para con el rey Felipe VI, Jefe del Estado del que forman parte, que es quien les había invitado. Pero no, Mas, Urkullu y Barkos han optado por primar su ideología a la cortesía institucional y, en el fondo, a la buena educación.

De sobra saben los tres presidentes citados que ellos son en sus respectivas comunidades, los máximos representantes del Estado, como señala la Constitución y los Estatutos de Autonomía. Pero eso les da igual, porque en el fondo no se sienten representantes de ese Estado del que tanto se aprovechan y al que tan poco sirven. Además hay que tener en cuenta que tanto en Cataluña, como en el País Vasco y en Navarra, hay ciudadanos que se sienten con toda naturalidad plenamente catalanes, vascos, navarros y españoles, y sin embargo sus presidentes no han sabido ni querido representarlos, porque anteponen su propia ideología al respeto a todos los posicionamientos.

En un mundo cada vez más globalizado, donde las fronteras prácticamente ya no existen, los nacionalismos cada vez tienen menos sentido y están abocados al fracaso. Los nacionalismos tienen una visión estrecha del mundo y por propia naturaleza son egoístas y poco solidarios con el resto. En España, desde la transición, los nacionalismos vasco y catalán se han aprovechado de todas las ventajas de la joven democracia a cambio de muy poco o nada. El nacionalismo catalán está en pleno desafío secesionista al Estado de Derecho; el vasco se encuentra a la espera de como acabe el proceso en Cataluña y en Navarra, la nueva Presidenta, que lo es gracias a los votos de Bildu, una de las marcas políticas de ETA, en la primea oportunidad que ha tenido ha demostrado su falta de sensibilidad para representa a toda la sociedad navarra en una fecha tan señalada como la Fiesta Nacional de España.

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