EL CORRO
La Junta ya ve lo que es gobernar sin ‘rodillo’
A unque formalmente todavía no haya perdido una sola votación en la cámara, el PP está comenzando a comprobar, y de qué manera, los efectos de la pérdida de la mayoría absoluta en las pasadas elecciones autonómicas. Después de 18 años de aplicar su ‘rodillo’ a todas y cada una de las comisiones de investigación solicitadas por la oposición, apenas ha comenzado la nueva legislatura y ya son dos las que van a ponerse en marcha. Esta semana echa a andar la que intentará desentrañar la denominada Trama Eólica y en breve hará lo propio la que pondrá la lupa sobre el astronómico contrato —el de mayor cuantía en la historia de esta Comunidad autónoma— que rige en el controvertido hospital de Burgos.
Por si fuera poco, Ciudadanos —que de momento viene echando más que un capote al PP— y PSOE —afanado justamente en lo contrario— han promovido conjuntamente una tercera comisión no permanente para analizar ese oneroso modelo híbrido de gestión público-privada aplicado en ese mismo hospital. Aunque a diferencia de las comisiones de investigación, esta última no verá la luz si el Grupo Popular se opone a la misma.
Todo esto se produce en vísperas de que la Junta presente su Proyecto de Presupuestos de la Comunidad para 2015, que debe entrar en las Cortes a más tardar el próximo jueves. De él sólo conocemos el techo de gasto no financiero —aprobado gracias a la abstención de Ciudadanos— y los selectivos trazos que ha ido adelantando la ‘superconsejera’ Pilar del Olmo, titular a la vez de las consejerías de Economía y Hacienda.
Sea cual sea su contenido global, el PP necesitará como mínimo otra abstención para que sus Presupuestos salgan adelante en su votación definitiva, que se producirá muy pocas fechas antes de la cita electoral del 20 de diciembre. El empate a votos entre el grupo popular y el resto de la Cámara le deja a salvo de las enmiendas a la totalidad que previsiblemente presentarán PSOE, Podemos e IU. Ese equilibrio aritmético impide que se reproduzca lo ocurrido en 1987, cuando la oposición tumbó en el debate de totalidad los primeros Presupuestos de Comunidad presentados por el recién estrenado gobierno presidido por José María Aznar.
Pero, salvado ese primer trámite —segundo, tras el del techo de gasto—, el PP necesitará apoyo activo (al menos un voto a favor) o pasivo (al menos una abstención) para disponer de nuevos Presupuestos y evitar que la Junta se vea obligada a prorrogar los de 2015. Si la contienda electoral de las generales no dinamita los puentes, Ciudadanos proporcionará ese apoyo, naturalmente a cambio de las correspondientes contrapartidas (que a lo mejor no afectan exclusivamente al contenido de los Presupuestos). Si se rompe la entente, al PP le quedaría la opción de recurrir a la UPL, que está esperando pacientemente su oportunidad para rentabilizar su único pero valioso escaño parlamentario.