Diario de León
Publicado por
Pedro Rabanillo Martín
León

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C omo ciudadano español, me siento muy gratificado con el genuino gesto del secretario general de los socialistas, por esa exhibición «enarbolada» del entusiasmo que ha dedicado al Estandarte Nacional; al que siempre ha tenido olvidado en el «baúl de los recuerdos», por considerarlo instrumento contrario a las ideas que defiende su «zurda» ideología.

Repaso de memoria las manifestaciones en las que ha participado, o bien como invitado, o por propia voluntad, y no recuerdo que el queridísimo símbolo de la Españolidad «adornara» las reivindicaciones que en los sucesivos actos se llevaran a cabo. Otras enseñas, en triste contradicción eran exhibidas, con la más ignominiosa afrenta a quienes nos sentimos patriotas, curtidos en la verdadera exaltación que armoniza nuestra constitución.

El «hermoso» gesto que ha querido brindar a la ciudadanía, no basta para entrar en el «club» del Patriotismo; aún le queda un largo recorrido para llegar a la «meta» de esa admirable distinción. El desafiante rasgo de alinearse con políticas antisistema-populistas, de extrema izquierda y separatistas: especialistas en arriar, vituperar, arrasar, pisotear e incendiar el sagrado símbolo, le incapacita en el ámbito del vinculante sello patriótico. Debe demostrar con fidedigna transparencia, que no se trata de un «banderazo» de latente hipocresía.

Los resultados de las últimas elecciones le han dejado en «paños menores». Los pactos que han favorecido, en principio antidemocráticos, responden al insolente engaño que ha endosado a los ciudanos/as, que en su inmensa mayoría no le votaron para malvender su exiguo, pero importantísimo legado, sino para administrarlo y colocarlo en el tablero más rentable a los intereses de España y de los españoles/as.

En sus insensatos y vociferantes manifiestos, apostaba por no tener cuentas abiertas, con «podemistas», bilduistas», «separatistas» y populares. Los tres primeros, para ganarse la confianza de sus votantes —finalmente con manipulación sibilina—, ha optado por compartir «mesa y mantel». En cuanto a los populares la inquina que le producen los buenos augurios, de salir adelante del desbarajuste económico y social, que sus colegas de oficio y «beneficio» le dejaron, le obliga a «rascarse» el prurito» de envidiosa gestión. Cree que para sus esperanzas de triunfo le es más rentable esa actitud, esperando que España se hunda como viene augurando, a que pueda salir adelante sin su insensata colaboración.

El Partido Socialista, es un instrumento institucional de primer orden, en esta desventurada Patria nuestra. No merece estar gestionado por ineptos personajes, olvidando que se trata de una formación con categoría de Patrimonio Nacional, con más de un siglo de existencia, avalando el respeto que como tal se merece. Seguir humillándole, desmerece sus intereses particulares.

Examine su actual política, y de un giro de 180 grados, para hacer algo positivo que la Sociedad de la seriedad y el decoro premie, si de veras aspira a contar en el ámbito de la dignidad y el respeto.

Dentro de mi modesta visualización, sería un gran placer aconsejarle, que el camino que ha tomado, de descalificación permanente al Partido Popular, y en especial al señor Rajoy, no le favorece en sus aspiraciones tratando de manipular a la sociedad, toda vez que este gran país va tomando conciencia que del estado de deterioro social y económico, va saliendo con sello de superación. Los buenos datos, aunque insuficientes, desbaratan el continuo sonsonete de negar la realidad; intentando manipular con estériles subterfugios el ambiente de confianza que poco a poco va a sumiendo la castigada ciudadanía, después del opresivo cinturón de austeridad, aunque para muchas familias persiste la natural cautela, esperamos sean conscientes que más pronto que tarde superarán el trauma, consiguiendo entrar en el mundo del trabajo.

Incidiendo en los consejos, siempre de buena fe, le animaría a que en un rasgo de gallardía suprema, comenzara a deshacer los nefastos pactos que ha establecido con políticos antisistema-populistas, de extrema izquierda y separatistas, que tanto daño comienzan a producir, cuando España empieza a salir del pozo de la ruina, a la que una pésima y desventurada gestión nos arrojó.

Es posible que se extrañe de esta vehemente afirmación, pero déjeme sugerirle que a pesar de no haber comenzado prácticamente la gobernabilidad de Atos. Y comunidades, el freno a las inversiones se notan con honda preocupación. El continuo vaivén de la prima de riesgo es el dato más evidente. La credibilidad a incidir en el ánimo de los inversores, se va diluyendo. No es exagerado este cauteloso temor: El buen ritmo de la salud económica, y el amparo de las pensiones, a suavizar el momento el baldón del desempleo, pueden peligrar si se confirman las fútiles extravagancias de los incipientes «manejadores» de las cuentas y caudales públicos. Gastar sin producir nos llevaría a la hecatombe que padecen los griegos.

Siguiendo los consejos, sométase a los que los varones más destacados y excelentes políticos de su partido, tratan de transmitirle, con el fin de que no ahogue en la miseria a una institución legendaria, Patrimonio Nacional, con más de 100 años de existencia. Bastión inconfundible de la democracia, que tanto ha aportado a la consolidación de la transición que aún seguimos disfrutando. No viaje con los ‘compañeros’ que ha elegido. Le robarán la cartera y el «equipaje» antes de llegar al destino. Grecia, por ejemplo.

Para esa nueva andadura, elija colaboradores sensatos, que le ayuden a recobrar el prestigio perdido; y a la vez deshacerse de esa «familia» de «profesionales» del insulto y la mentira, que tan neciamente se «lucen» en el Congreso y en el Senado.

Cuando el señor Rubalcaba le traspasó el bastón de mando, se extendió la esperanza de que todo iría a mejor; pero lo que ha demostrado hasta ahora, es que le sobra estatura física y le faltan picardía e inteligencia. Perdone la opinión.

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