HOJAS DE CHOPO
Políticas lingüísticas
El pasado día 7 tuvo lugar en Madrid una mesa redonda sobre literatura guineana, presidida por Guillermina Mekuy, ministra de Cultura de Guinea Ecuatorial y una de las voces literarias más firmes de su país, de África y de las jóvenes generaciones del ámbito hispánico. El acto se enmarcó dentro de los celebrados en Liber, que tenía como invitado al único país africano de lengua española. Una magnífica noticia por lo que supone de acercamiento. Resulta que con una historia compartida durante tiempo, el distanciamiento había abierto una brecha que los últimos acontecimientos parecen empezar a cerrar. La lengua es uno de los más ricos valores del patrimonio común, que no sabe de fronteras sino que, al contrario, fortalece la interculturación respetuosa y el cosmopolitismo.
La literatura es una de las manifestaciones de la belleza a través de la lengua. Y aunque el asunto exigiría tiempo y espacio, dejo aquí algunos nombres significativos de la literatura guineana, sin otro ánimo más que el posible acercamiento de algún interesado, que sabe muy bien cómo una referencia remite a otra hasta dibujar una pequeña tela de araña que irá conformando una progresiva visión de conjunto. Refiero especialmente nombres femeninos y títulos señeros. Además de Guillermina Mekuy y sus tres novelas (Tres almas para un corazón, El llanto de la perra y Las vírgenes de Santo Tomás). Leoncio Evita Enoy escribió la que se considera primera novela ecuatoguineana, Cuando los combes luchaban (1953). La primera publicada por una mujer, Ekomo (1985), está firmada por María Nsué Angüe, y el considerado primer libro infantil, Leyendas guineanas (1981), por Raquel Ilonbé. Ya tiene el interesado razones para empezar.
La política exterior española, que con frecuencia no distingue planos de referencia y actuaciones, ha obrado no pocas veces con torpeza, quizá con soberbia e innecesaria energía respecto, sobre todo, a los más cercanos por cultura y lengua. Vamos a ver qué ocurre con Cuba. Ya sabemos qué ocurrió en Filipinas con la lengua, de la que solo queda testimonio en el «español chabacano», que se remonta al siglo XVII y se habla al sur, en Zamboanga. En Guinea Ecuatorial convive una media docena de lenguas vernáculas con el español. Pero la francofonía es una presencia real, que llega tanto del exterior como del interior con cierta presión. De ahí la trascendencia de la próxima creación —creo que será la número veintitrés— de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española, con el compromiso igualmente de la RAE de que la próxima edición del diccionario contenga por primera vez términos del español de Guinea, un país hermano de extraordinaria riqueza de tradición oral y lingüística, que puede, además, convertirse en eje difusor de nuestra lengua común en África. Nuestro compromiso está en el conocimiento, la difusión y el acercamiento.