Diario de León

TRIBUNA

Troya, primera estación del sabio occidental

Publicado por
Héctor Bayón Campos. Licenciado en Historia
León

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L os tiempos se avecinan turbios… En Troya, hasta el príncipe intuye su destino. No hay duda, Ulises prepara el desembarco y el sueño de volver pronto a Ítaca se desvanece…».

Reconozcámoslo, el peculio y la corrupción a veces se imponen a la sabiduría. ¡Pero que no cunda el desánimo! Sirvan de antídoto las palabras de Jenófanes de Colofón que dijo: «Mejor que su fuerza será nuestro saber». Aunque desgraciadamente la realidad actual se torna como un canto de sirena decimonónico, materialista y egoísta que solo adora al Dios dinero. Esto no es algo nuevo ni debería asombrarnos, Bécquer, el escritor romántico español por antonomasia ya nos advirtió de ello en sus famosas Rimas en las que decía que «con oro cualquiera hace poesía». Pero dejemos atrás el camino andado y reflexionemos sobre el presente y el futuro más cercano.

¿Aguantaremos las tentaciones y los embates? ¿O capitularemos ante el pragmatismo económico? La fortuna y las circunstancias, en gran medida, decidirán por nosotros y el periplo por estas tierras terminará. Sin embargo la humanidad (o una parte fundamental de ella) tiene a su alcance la herramienta del conocimiento. ¿Olvidaremos que los libros están llenos de buenos ejemplos? Cicerón tomo buena nota de ello en su Pro Archia… ¿Tendremos en cuenta la frase de que «No solo de pan vive el hombre»? Parece que Jesús de Nazaret, sí que resistió las tentaciones…

Por todo ello y sin caer en una arenga moralista, sí que me gustaría proclamar a los cuatro vientos un aforismo al más puro estilo de Marco Aurelio en sus famosas Meditaciones y este sería: ¡Ciudadanos del mundo, abrid los ojos a los libros, a sus enseñanzas y seguid su estela! ¿O vamos a dejar que la juventud caiga por el barranco de la ignorancia y se deje arrastrar por el éxito económico inmediato sin que hayan tenido una formación educativa suficiente?

Dicen que «el saber no ocupa lugar pero que los que saben ocupan los mejores lugares» o en tiempos pretéritos, por lo menos así era considerado. Pero no caigamos en el pesimismo, todos sin excepción podemos ser la palanca que active el interés de las personas por la lectura y por el mensaje que lanzan los educadores en el colegio, en el instituto o en la universidad. La tarea no es fácil es casi hercúlea, lo sabemos, aun así, si intentamos construir un discurso útil y atrayente tendremos mucho ganado. Puede sonar a utopía, es verdad, sin embargo no olvidemos que las utopías de hoy son las realidades del mañana, Tomas Moro y su obra (Utopía) nos da buena cuenta de ello…

Por eso y como voz que clama en el desierto aunque confiado en que su eco resuene como un grito de esperanza en esta sociedad actual y en todos sus gobernantes sin distinción política, aboguemos todos por una educación humanística integral. Conozcamos a los clásicos y a los que no lo son tanto, impregnémonos de su sabiduría. Como dijo Kant, «atrévete a pensar». No hace falta ser un gran erudito para acercarse a ellos y ver que son el espejo en el que mirarnos. Poco a poco, veríamos recoger sus frutos: un mundo más justo, más respetuoso y sobre todo incapaz de hacer daño a sus semejantes. Es decir, a la humanidad entera.

Epílogo final: «La guerra de Troya ha terminado… y todos han perdido». (Héctor, príncipe de Troya, guerrero valeroso y honorable murió a manos de Aquiles. Ulises, ideólogo del caballo de Troya en teoría vencedor de la guerra, vagó durante diez años para volver a su patria, Ítaca. Triste final para uno y complicada «odisea» para el otro. Tú eliges… ¿O dejaras que elijan por ti?).

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