EL BAILE DEL AHORCADO
Enmarañados
Si es que los hay que no pueden disimular, que se les ven las intenciones antes incluso de que abran la boca y si la abren, en fin, que se te caen los palos del sombrajo. Pues eso, que lo peor es cuando se te ven las intenciones, sobre todo cuando te las dictan, que todo parece indicar que la mano que mece la cuna está pensando en febrero del próximo año, que ya saben que hay elecciones y no me refiero a las generales sino a las de aquí, en el corralín cameral, que son las que nos interesan ¿o no?
Pues que así fue que Sadat se puso flamenco y le dijo a Silván y a Gancedo que nones, que eso de aprobar los presupuestos que ni hablar del peluquín, que no sé de qué van las cuentas, cuál es el argumento y cuál la música, pero para bailar se necesitan dos y yo ya empiezo a amagar, que no se crean que todo el monte es orégano, o sí, quién sabe... Pero ¿qué se va a esperar de un tipo que dice en una entrevista que su libro preferido es el de arte de COU? No voy a entrar en otras vicisitudes, que cada cual tiene sus preferencias, pero que un partido como Ciudadanos, creado por una plataforma de intelectuales, se permita que su cabeza de cartel para el Congreso sea un tipo con este bagaje cultural es una broma. Hombre, en el PP y el PSOE tiene un pase, pero en Ciudadanos... Pero ¿qué pinta este tío en el partido creado por Boadella? ¿Me lo explican? ¿Me explican cómo se puede permitir que este personaje pueda siquiera tener algo que ver con Félix de Azúa, con Francesc de Carreras o con Horacio Vázquez-Rial?
Barcelona tendría que haber tomado cartas en el asunto hace meses y limpiar una formación que en León está en manos de espontáneos, oportunistas y politicastros de medio pelo.
Son las personas las que hacen un partido, y la gente es gente, es verdad, pero hay gente y gente, que no sé si me explico. El esperpento de esta semana puede ser la puerta que abra el paso a los afiliados que creen en los valores con los que se creó Ciudadanos. Porque lo del lunes no fue una maniobra para generar equidistancia frente al bipartidismo, la estrategia no está marcada desde la Ciudad Condal, no, el guión se dicta desde mucho más cerca. Febrero o marzo, eso marca la agenda. La nueva política tiene que hacer a la vieja rehén de principios, no de intereses particulares; la nueva política tiene que ser la que nos haga creer en la redención. No vale con quitarse la corbata, hay que librarse de las caretas.