Diario de León

EL CORRO

El ‘cunero’, figura inextinguible

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PEDRO VICENTE
León

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E l desembarco del ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigo, como cabeza de lista del PP por Palencia ha vuelto a poner de actualidad la figura del ‘cunero’, dícese del político de cierto ringorrango que es colocado por los gerifaltes de un partido en una circunscripción electoral con la que no guarda la menor relación. Se trata de algo de honda tradición en la política española que ha permanecido vigente desde 1977 en todas y cada una de las elecciones generales celebradas desde entonces.

La relación de cuneros que han recalado en Castilla y León en estos últimos 38 años ocuparía la extensión de este artículo. Sin ir más lejos, en 2011 se registraron cuatro nuevos casos. Uno de ellos fue Pablo Casado, entonces completamente desvinculado de Ávila, y otro el efímero ministro José Antonio Camacho, quien a los pocos meses hizo mutis por el foro y renunció al escaño de diputado por Zamora obtenido gracias al padrinazgo de Rubalcaba, su jefe y predecesor en el ministerio del Interior.

El resultado que suele dar este espécimen político es muy dispar. Los hay que se integran plenamente con el paisanaje y acaban siendo adoptados como propios, lo cual, si el cunero dispone o alcanza suficiente talla política, acaba enriqueciendo y prestigiando a la provincia de acogida. Fueron, entre otros, los casos de Loyola de Palacio y María Teresa Fernández de la Vega, ambas en su día aterrizadas en Segovia por obra y gracia de sus mentores políticos en Génova y Ferraz.

Por el contrario, hay cuneros a los que no se les ve el pelo por su circunscripción durante toda la legislatura, aunque esto mismo ocurre con algunos diputados y senadores ‘autóctonos’. Ejemplo de los primeros fue Gustavo de Aristegui en Zamora, como también lo es Gonzalo Robles, parlamentario electo por Salamanca en todas las generales desde 1986. Otros, apenas elegidos, renuncian al escaño para ocupar un cargo público, de forma que quedan prácticamente inéditos, como ocurrió con el también «zamorano» Víctor Calvo-Sotelo en la pasada legislatura. Por sí solo se comenta el caso de José María Aznar, quién, habiendo sido elegido diputado por Ávila en 1982 y 1986, en el 87 se empadronó deprisa y corriendo en la sede abulense del Partido Popular para poder presentarse como candidato a la presidencia de la Junta en las elecciones autonómicas.

Quien haya leído hasta aquí puede pensar que lo de los cuneros es un fenómeno exclusivo de la vieja política. Error. En próximos días conoceremos a los que nos va a colocar Pablo Iglesias en varias provincias de Castilla y León. Y Ciudadanos ya tiene el suyo encabezando la lista al Congreso por Salamanca.

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