FUERA DE JUEGO
El corcho
Cuando por la mañana, peine en mano frente al espejo pasaba lista a esa cabellera en la que las bajas van a más por aquello del alopécico transitar de los años, recordé que Luis Aznar presentaba su libro. Y me vino inmediatamente a la memoria cómo le conocí. Llevaba apenas una semana en la universidad y él ya ocupaba un alto cargo provincial en alguno de los partidos por los que ha ido pasando a lo largo de su carrera política.
Me presentaron como un joven que acababa de acceder a la Facultad de Ciencias de la Información y eso le dio pie para explicarme la relevancia de la libertad de información como garantía de una auténtica democracia, y la necesidad de que los principios éticos primasen en el trabajo para servir a un sistema necesitado de esa labor imprescindible de la prensa. Han pasado casi tres décadas desde ese día. Pero recuerdo aquella conversación porque me ofreció un análisis que parecía más propio de un catedrático de la comunicación que de un gerifalte político local. Y lo curioso es que han pasado muchas cosas desde entonces pero quizás no tantas como para invalidar aquel análisis.
A Aznar le hemos podido seguir por ese tránsito político que le convierte hoy en verdadera ‘memoria histórica’ de la política leonesa de las últimas décadas. Rebuscando en la hemeroteca del Diario encontré la primera cita a ‘Luis Aznar Fernández’ en 1964!!!! Pero no se asusten... era cuestión de un concurso de dibujo infantil, su primera aventura artística antes de acaparar páginas en la prensa con una incipiente carrera poética que, en un ejercicio de pragmatismo, se fue desviando hacia lo de la cosa pública.
Aquellos eran tiempos en los que se daban en la política circunstancias hoy casi impensables, con jóvenes que rozaban la treintena liderando listas y partidos. Hoy se ve como algo imposible con este panorama de profesionales que ‘matan’ por el cargo, porque en política al día siguiente de ir para casa ni siquiera se cobra el paro.
Hace muchos años que a una pareja de veteranos de la política les escuche hablar de ‘El corcho’ y pude enterarme de que esa denominación la reservaban para quien es capaz de seguir flotando pase lo que pase...
Bienvenido sea el libro de Luis Aznar, en el que lleva trabajando mucho tiempo, si es verdadera memoria en un ejercicio de libertad y honestidad, y no un nuevo ejercicio de supervivencia. Lo dicho, que sea enhorabuena.