CORNADA DE LOBO
Propaganda
Hartos estamos de oírlo: «La primera víctima de una guerra es siempre la verdad».
Pues descanse en paz. Mintámonos.
La verdad de esta nueva guerra contra el moro rabioso ya nació malherida y ahora, en la barra de cualquier bar, la rematamos con un tiro de gracia repitiendo como loros electrocutados frases lapidarias y aquello que más nos conviene de lo que oímos o leemos.
Las cornetas de todos los castillos de la cristianía, de las alianzas internacionales y de todas las teles (incluídas las mojamés) llaman a zafarrancho.
El cerebro se nos hace cuartel. ¡Atenta la compañía!: se ha declarado una guerra... ¡que ya estaba declarada!
Con tanto tararí se nos acuartelan las ideas. Cuidado, el repentino estado de alerta, de guardia o de vigilia engendra monstruos... y la razón del miedo y de la furia invitan a precipitarse.
Lo primero, parar el golpe y... ¡a cubierto! Después, calma. Y recuerda: «si no quieres que te den briza, analiza».
Ni obcecarse ni hocicarse.
Y difunta ya la señora Verdad, convóquese reunión de viudos.
Cuando dos indiviudos se pegan a muerte esgrime cada cual su verdad poderosísima justificando llegar a ese extremo... es su verdad cierta... o imaginaria, pero su verdad... y al exponerla, la agiganta... y si hay amigos cerca, aparece la propaganda, un arma imprescindible en toda guerra. ¿Cómo distinguir esta vez la propaganda en polvo de la paja verdadosa?...
La verdad también es un arma; y la de Putin, un obús. Dice que cuarenta naciones están financiando o apoyan al islamismo feroz... y que algunas de esas naciones están en el selecto club del G-20, o sea, son «amigos». Fíate.
Si es así, pinta mal. La guerra es negocio. Grande y tentador, no se olvide, se ponen en circulación muchos cuartos y cada cual espera al final su botín, pues las guerras se cobran o se pagan (Alemania se mosquea por estar pagando todavía por ley pensiones a españoles que estuvieron en la División Azul de Hitler... manda huevos).
Y ahora, lo peor de la guerra: el alinearse, el conmigo o contra mí... y no valen neutralidades, ¡cagüen Dron!...
Uf, ya sonamos a cuartel.