TRIBUNA
Lo que se juega León el 20-D

L a campaña que ahora comienza finalizará en unas elecciones generales que son las más importantes desde la Transición. A pesar del declarado intento de descafeinarlas por parte del Gobierno y del PP, estas elecciones deciden si se sale y cómo se sale de las gravísimas crisis económica, social, territorial y política que padece España. Se decide si continuamos profundizando o corregimos la abismal desigualdad social abierta en los últimos cuatro años. Se decide si se sale realmente de la crisis económica o seguimos con una recuperación engañabobos que solo alcanza a los que no han padecido la reforma laboral, el paro y la emigración. Se decide si se afrontan los problemas territoriales con una reforma constitucional que renueve el espíritu de la Transición o seguimos con el tancredismo y el muermo confiando las soluciones a la putrefacción de la agenda política. Se decide si se renueva a fondo el sistema político erradicando la corrupción y profundizando la democracia (listas desbloqueadas, limitar aforamientos, etc.) o se sigue con unos hábitos caciquiles y clientelares.
En León, estas elecciones son, si cabe, todavía más decisivas porque nos jugamos ser una sociedad con proyecto de futuro o resignarnos a ser mayoritariamente una provincia envejecida que continua perdiendo la mayoría de su población joven porque no se le ofrece oportunidad de trabajar y construir un proyecto vital. En los últimos cuatro años León, ha perdido oficialmente 10.000 afiliados a la Seguridad Social y 13.000 habitantes aunque en realidad son más porque muchos jóvenes emigrados siguen censados en León.
Estamos cerca de alcanzar un punto de no retorno demográfico. Y no ha sido solo ni principalmente por la crisis derivada de la burbuja inmobiliaria y financiera. En León se ha sufrido más todavía por la ralentización y la parálisis de proyectos heredados del gobierno socialista: obstrucción al soterramiento y al Centro de Regulación y Control del AVE, sabotaje a Feve, asfixia de la Ciuden, ninguneo de la Plataforma Logística de Torneros, jibarización del Inteco para reducirlo a un Incibe que organiza Cybercamp en Madrid, etc. Todo ello entre frecuentes saraos y eventos indiferentes a la miseria circundante.
Ahora bien, el ataque más doloroso ha sido la pérdida de miles de puestos de trabajo por el hundimiento premeditado de las empresas mineras. Esta voladura ha extendido sus consecuencias a las empresas subcontratadas, a la industria auxiliar, al transporte, al comercio y a la hostelería radicados en las zonas mineras pero también en León y en Ponferrada. El asesinato estaba programado desde 2011 (reiterado en 2013) en las Propuestas para una Estrategia Energética Nacional de Faes, en concreto con la medida número 2: «Poner una fecha límite improrrogable a las ayudas al carbón nacional y, a la vez, concentrar las actuaciones sobre la minería del carbón en los planes de reconversión profesional de los mineros y en los planes de cierre de las explotaciones que no puedan subsistir sin ayudas económicas y subvenciones».
La alevosía del Gobierno del PP ha sido certificada por dos sentencias de la Audiencia Nacional (15/IV/2015 y 15/VII/2015) que expresamente repiten que «la causa de denegación de la ayuda no es correcta». Esa incorrecta denegación de las ayudas correspondientes a 2012 abocó a las empresas leonesas a la insolvencia y al cierre y con ellas a la ruina de comarcas enteras.
Todavía estamos a tiempo de darle la vuelta a la situación desastrosa que dejan estos cuatro años de la derecha en el gobierno. Sin el PP se puede salvar buena parte de la minería, se puede mantener y modernizar la generación térmica de electricidad limpia y con captura de CO2. Se pueden retomar los proyectos tecnológicos y logísticos de futuro arrinconados por esta calamitosa administración. Solo hay que abandonar la resignación y dejar de considerar este maltrato a León una fatalidad del destino. Solo hay que ser conscientes de lo que nos jugamos el 20-D. Solo hay que ser consecuentes a la hora de votar.