Diario de León
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leónJavier Torío.Manuel ManzanonavatejeraPrieto.ponferradaAlfonso Sernández.
León

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Deberíamos hablar más

H ablad, sí, con «de», imperativo. Hablad mientras estéis a tiempo, mientras quede aunque sea un resquicio de comunión entre las partes. Hablad largo y tendido, hasta que paséis de nivel y de repente os encontréis conversando, que eso ya empieza a servir para algo. Porque hablar es una necesidad básica, simple a la par que paradójicamente indispensable, y lo mejor de todo, gratuita. Aunque pueda llegar a salir caro más de una vez. Qué sencillo a veces, qué complicado en algunos momentos e incluso qué peligroso según la ocasión. Pero sobre todo, qué bonito. Con qué poquitas palabras se pueden decir tantas cosas y con qué relativa facilidad se pueden crear tantas emociones. Porque se suele decir, y con razón, que tan importante es el producto como la presentación, es decir, que es tan relevante el contenido como el continente. O adaptado al contexto que nos atañe, no siempre es lo que se dice sino el cómo se dice.

Deberíamos hablar más. Sea donde sea, cuando sea y como sea. Puede ser hasta asombroso cómo algo tan extremadamente cotidiano se puede hacer de tantas formas. Deberíamos hablar más. Sin sentido, con propiedad, por los codos. Hablar solos, con el corazón, con la cabeza, con la mirada. Hablar sin querer, queriendo y hablar queriendo, sin querer. Esta tómatela como quieras. Hablar para no decir nada y decirlo absolutamente todo, sin hablar.

Así que hablad. Hablemos. Hablen. Porque de siempre es sabido que hablando se entiende la gente y porque cuanto antes hablen ustedes antes me callo yo. Por ende, hablemos, pero hablemos para entendernos. Porque cuenta tanto la intención y las formas del emisor como la interpretación y la predisposición del receptor. Porque tan importante es saber hablar como saber escuchar. Y no hablo ni miro a nadie.

Agradecimientos

tras un accidente de moto

E l sábado 28 yendo hacia Fasgar, entre Riello y Pandorado, sufrí un accidente de moto, sin consecuencias graves, Mis compañeros de ruta avisaron al 112 y en diez minutos, o menos, se personaron en el lugar una unidad móvil, un coche con un doctor y una doctora, un helicóptero de Sacyl y un vehículo de la Guardia Civil, todo fue en tiempo récord. Mi más sincero agradecimiento a todos ellos. Soy motero del motoclub Froilanes de La Virgen del Camino.

Un poquito de

carbón, por favor

D esde hace mucho tiempo algunos, hemos venido defendiendo la producción de energía eléctrica teniendo como fuente de producción el carbón. Es evidente que no tenemos el predicamento de los ilustres catedráticos que han realizado el informe. Es cierto que el carbón emite elementos contaminantes indeseables que conviene eliminar, básicamente CO2 y NOx, pero en vez de eliminar este tipo de producción se podría invertir algo, por ejemplo en I+D+i , para intentar eliminar o minimizar estos elementos contaminantes.

¿Por qué algunos hemos defendido siempre el carbón? Porque es posiblemente el combustible más abundante en la naturaleza. Porque es nuestro único combustible autóctono. Porque se pueden disminuir los gastos de explotación. Porque la generación con carbón es más barata que con otros combustibles. Porque nuestras instalaciones de generación están amortizadas. Como se dice en el informe, el carbón es un ‘elemento estabilizador’ en el mix energético, la intención de basar nuestra producción de energía únicamente en las renovables y el gas, es una falacia que interesa a determinados sectores económicos. Hay que tener de todo o qué haremos cuando por condiciones climatológicas se ‘caigan’ de la red gran parte de los veintitantos mil megawatios eólicos o no haya sol suficiente como para que los 7 mil megawatios termosolares estén a tope o sea un año seco y los pantanos estén bajitos de agua.

En este país en que los extremos, los extremismos, se tocan y enseguida saltamos de un lado a otro, lo importante no es crear o mantener, lo importante es especular, pillar la subvención o la desgravación y no importa el volumen de la empresa ni el empresario. Nadie quiere el carbón. Desde hace años. empresas petrolíferas americanas han invertido parte de sus beneficios en comprar explotaciones de carbón. En Alemania, por ejemplo, no han desmantelado su producción carbonífera, parece que quieren mantener una producción que ronda los 180 millones de toneladas, evidentemente para quemarlas en sus centrales térmicas, algunas de reciente creación. En Francia no se les ocurre cerrar las suyas que son casi simbólicas en su mix y no hablemos de los chinos a los que eso de las emisiones se la trae al pairo, mientras producen baratito para que les compremos nosotros.

En este país queremos cerrar nuestras instalaciones de generación térmica, seguramente porque somos más ricos que los alemanes, que los franceses y que los italianos, y más listos.

Es cierto el despilfarro institucional en la supuesta reindustralización de las cuencas mineras por parte de políticos de todo signo y rango, sindicalistas y empresarios. Pero en el carbón debemos ver la forma de mantener aquello que sea posible, mantener unas instalaciones —no obsoletas y sí amortizadas— y unos puestos de trabajo que no nos podemos permitir destruir y mientras tanto desarrollar ¡claro que sí¡ los otros tipos de generación de energía y en definitiva desarrollar nuestro territorio. ¡Falta nos hace!

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