Diario de León
Publicado por
josé María calleja
León

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L a semana que explicaron la autonomía andaluza, Pablo Iglesias debió faltar a clase, por eso dice, muy serio, que en 1977 los andaluces decidieron en referéndum que querían ser españoles —algo que nunca estuvo en cuestión, como sí lo esta ahora en Cataluña— cuando la realidad es que Andalucía votó, en febrero de 1980, que aspiraba a una autonomía por vía rápida, artículo 151 de la Constitución, como en el País Vasco, Cataluña y Galicia, y no por vía lenta, artículo 143, como el resto de España.

También debió faltar cuando explicaron a Churchill, de ahí que se inventara con la solemnidad que otorga la ignorancia una cita del político inglés. No fue al cole tampoco el día que tocaba hablar de la ley de la gravedad, Newton, y tampoco la semana que se explicó la teoría de la relatividad, Einstein, de ahí que padezca una severa tirantez de concepto al decir que a Newton se le ocurrió la teoría de la relatividad cuando le cayó una manzana en la cabeza. ¡Con un par! Qué decir de esa jerigonza ininteligible con la que despachó el nombre de una auditora, un habla líquida que refleja que no sabe de lo que habla, aunque lo aparente con facundia.

Tiene Podemos un problema de organización e identidad, pues en Cataluña su primer nombre va relegado, quinto lugar, después de que dimitiera la jefa de allí tras la batacazo en las autonómicas. En Galicia han sido engullidos y borrados por las mareas; en la Comunidad valenciana han renunciado a presentarse como querían y han sido desplazados por Compromis; en el País Vasco ha dimitido toda la dirección, que acusa de centralismo al buró político de Podemos. En Andalucía y Aragón, los dirigentes locales no tienen especial sintonía con Iglesias, que en su lista de apoyos no cita a Manuela Carmena. Es una lástima que en el viaje al centro que habían emprendido hace unos meses no tengan un ratito para condenar la existencia de presos políticos en Venezuela; presos encarcelados por Maduro, que sigue los debates de la tele española y quiere que ganen quienes asesoraron a su Chaves.

En esta campaña de las televisiones, los debates y los metadebates; de las redes infladas artificialmente por ‘hooligans’ para crear estados de opinión con la munición que proporciona las teles, parece que todo lo que no sea espectáculo esta condenado a no existir. En 1960, en el debate entre Nixon y Kennedy, los espectadores que lo escucharon por la radio dieron ganador a Nixon, los que lo vieron por televisión dijeron que ganó aquel guaperas, bronceado y atractivo, frente a un Nixon que sudaba sin parar y que dejó ver sus canillas.

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