Diario de León
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CAMINO GALLEGO
León

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C uando se está muy necesitado, cualquier cosa, por pequeña que sea, puede servir para que nos agarremos a ella e intentemos superar la necesidad. Así el naúfrago se agarra a la tabla o al barril que flota y en el desierto se ven espejismos que nos hacen más llevadero el camino hasta llegar al pedregal real en el que nos pareció de lejos ver un frondoso vergel. Pero es un pedregal. La realidad siempre termina por imponerse.

Estamos en campaña (oficialmente, aunque en realidad llevamos meses así), una campaña política en la que cada partido trata de arrimar el ascua a su sardina y nos hace ver en el futuro un vergel, siempre que le demos nuestro voto, que se desperdiciará o no será útil si se lo entregamos a otras siglas, que nos llevarán al abismo.

Hoy, ahora, todos tienen la solución para nuestros males. Todos saben lo que hay que hacer para acabar con el paro, lo necesario para que trabajen nuestros jóvenes en empleos que no sean tercermundistas ni esclavos, cómo pueden ser felices los nacionalistas y olvidarse de su afán separatista, cómo los ancianos y dependientes pueden estar atendidos, cómo los pueblos pueden volver a estar llenos también en invierno, cómo los ganaderos pueden no arruinarse con la leche de unas vacas que les pagan más barata de lo que les cuesta producirla, cómo de repente se caen del guindo de la importancia que tiene el carbón de importación, que además de dejar en casa a nuestros mineros, contamina lo mismo que el nuestro, pero añadiendo a mayores lo que contamina el combustible que se gasta para traerlo hasta nuestras térmicas, cuando el carbón leonés lo tienen al lado ...

Y así podríamos seguir en una lista interminable. Pero todo ese pedregal ahora se puede convertir en un vergel con nuestro voto. Esa papeleta que intentan convencernos para que metamos en la urna el día 20, si queremos que el verjel sea realidad.

Creo que hacer unas elecciones en las puertas de la Navidad es una perversión, porque nos pillan con las defensas bajas, propicios como estamos a ser personas de buena voluntad por un tiempo, a tener buenos propósitos de Año Nuevo, a reunirnos y a sentirnos felices como cuando eramos niños y esperábamos ansiosos los dulces y el turrón, prólogo de los Reyes Magos. Ahora son más de tres y les pedimos muchas cosas con esperanza de conseguirlas. Pero es todo un espejismo, porque el 21-D se habrán esfumado sus poderes y volverán a ver problemas insalvables donde antes sólo encontraban soluciones.

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