TRIBUNA
¿León qué voz tiene en el parlamento nacional?

L a voz meliflua, por cuanto es ñoña y engañosa en casa, allá en el escaño que les dimos los leoneses con los votos, ni carraspeando les sale más allá del cuello de la camisa partidista, alcanzando el grado de inoperante en los «nuestros» tanto del PP como del PSOE, ambas fuerzas políticas de implantación nacional.
Digamos que hace ya demasiado tiempo que los leoneses, como tales, sujetos e inactivos mayoritariamente en el ente autonómico que sufrimos, y esto es preocupante también, estamos demasiado afónicos como región; sin bien para la ocasión estoy haciendo especial mención del León provincial ante las elecciones generales.
En el pecado de haberles votado una y otra vez en democracia, llevamos nuestra propia penitencia. Lo ideológico lo anteponemos a lo sentimental y así una y otra vez han salido candidatos leoneses hacia Madrid, obedientes figuras de los partidos diseñadores del ente autonómico, nuestro principal verdugo, que parten conformes y dichosos dejando en el olvido lo leonés. Luego, instalados en el escaño, la voz de su pueblo no cuenta, el dedo pecador partidista es su condición de ser y estar.
¿Hubiera sido bueno haber tenido una voz leonesista en el Parlamento?, yo afirmo que sí, sin duda alguna. Sé que la expresión leonesismo molesta, especialmente en el ente autonómico, y hasta exaspera incomprensiblemente a algunos conciudadanos cual si fuera una maldición. Pero cuando aquel término, fruto de un puro sentimiento, proviene del ámbito social y se incardina en el político como defensa de lo leonés, lejos de silenciarlo hay que impostar la voz para enunciarlo desde el compromiso con nuestro «ser leonés».
De las formaciones que, como partidos políticos, en torno a ese sentimiento durante la etapa autonómica en desarrollo, han hecho más o menos actividad e intentado sin éxito conseguir algún escaño, nosotros los leoneses, no hemos sabido llevar a un candidato a la condición de diputado nacional. Especialmente debemos hablar de dos formaciones: PREPAL y UPL, citadas en orden de antigüedad y no en cuanto a resultados de cosecha electoral, sin duda muy favorable a esta última.
UPL, cuando era regida por José María Rodríguez de Francisco, buen político, en origen motor y carburante al mismo tiempo de la formación, un punto personalista, de arraigo municipalista en pos del corregimiento capitalino, tuvo ésta sus mejores momentos, bien es verdad que había un electorado en ebullición fuertemente movilizado por el «ser leonés», condición indispensable para el sentimiento leonesista. Quiero esto decir que se daban condiciones en el pueblo para el triunfo, sí, pero no sin añadir que para obtener éste se necesitaba disponer de carisma y saber estar en política. En 2004 con 41.690 votos estuvo UPL a punto de conseguir un diputado nacional, una voz leonesa que, salvando las posibles distancias, podía haber sonado como la de Laborderta, con o sin música, defensor a ultranza de su tierra.
El Prepal, tiene en su haber lo de figurar como pionero en política leonesista, pero en cuanto a buenos resultados es cosa bien distinta. Pues, hasta donde la memoria me resulta fiel, ni tan siquiera en su lugar de gestación, Zamora, han sido significativos, a pesar del enorme pundonor leonesista de su alma mater, Iglesias Carreño. Y así en las últimas se ha despachado con 1.363 votos. Sendino, actual dirigente máximo de UPL, ni tan siquiera llevó a la formación a participar. Se arrugó.
De los emergentes Ciudadanos y Podemos, que si han conseguido un diputado por León, sin la menor pizca del sentimiento activo de «ser leonés» en Cs, y una chispa en Podemos, ¿qué se puede esperar para que hagan honor y defensa de lo leonés, si en la «prueba del algodón», que les presentó Pro identidad Leonesa, sugerido el dato por el David Díez Llamas, esto es, que firmaran el conocido Acuerdo por la Identidad Leonesa; el primero lo rechazó, y el segundo, en cuanto a orden de prelación en la cita, diciendo creer favorablemente en ello, aún se lo está pensando?
El día en el que lo leoneses comprendamos que estamos despersonalizados, de forma anodina vagando por el ente que otros diseñaron, y sin voz nacional; unidos triprovincialmente podremos empezar la recuperación de espacio, tiempo y futuro…