EN POSITIVO
El comandante Demetrio Zorita
D emetrio Zorita Alonso, Comandante del Ejército del Aire, fue el primer español en atravesar la barrera del sonido pilotando un avión. Lo consiguió el 5 de marzo de 1954 a los mandos de un Mystére II en la base francesa de Brétigny. El destino, o simplemente la desgracia, quisieron que sólo dos años después, realizando un vuelo de prueba, su avión se estrellase. Zorita murió en el acto. Ocurrió el 27 de noviembre de 1956. Con 39 años dejaba esposa y tres hijos.
Fue ascendido, a título póstumo, a Teniente Coronel, y además, en 1961, se le dedicó una calle en Madrid, en el barrio de Tetuán. También se le dedicaron calles en León y en Ponferrada. ¿Por qué? El hombre que había conseguido un hito memorable para el avance de la aviación, Demetrio Zorita, había nacido en Ponferrada en 1917. Sus paisanos, la capital de España y los mandos militares de aquel tiempo, no le olvidaron y le brindaron distintos homenajes y reconocimientos.
Años antes de todo esto y como a miles de españoles de su generación, la Guerra Civil, le destrozó la juventud. Con poco más de 18 años, se alistó y combatió, como infante, en el Frente Norte en las filas del bando nacional. Durante la guerra, aprendió a pilotar aviones en Alemania, país que, como es sabido, colaboró con el bando franquista y, ya piloto, participó en acciones de combate contra la aviación del bando republicano que se nutría de Polikarpovs soviéticos.
Después de la guerra, culminó su formación como oficial del Ejército del Aire y se alistó voluntario en la Escuadrilla Azul, combatiendo junto a la aviación nazi contra la Unión Soviética en la II Guerra Mundial. Las fuentes dicen que volvió a casa en 1942 decepcionado con los alemanes y se centró, el resto de su vida, en la instrucción aérea.
Ahora, cuando se van a cumplir sesenta años de su muerte, el Ayuntamiento de Madrid ha propuesto la retirada de la calle al comandante Zorita. ¿La razón? Ser un militar sublevado contra el gobierno legítimo de la República que, además, combatió con los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
La propuesta del consistorio madrileño es un profundo error. Al desconocimiento de la Historia, se une, en este caso, su tergiversación a capricho mostrando un talante revanchista y revisionista que sólo crea desazón. ¿Qué madrileño, leonés o ponferradino, al pasar por las calles dedicadas a Zorita, ha sentido o siente un deseo irrefrenable de arrancar la placa del Comandante por haber sido un peligroso franquista sublevado? Ninguno, porque no es cierto. Muchos desconocen sus méritos y otros consideramos que al comandante Zorita se le debe tratar como un héroe en el sentido moderno del término. Un innovador, un adelantado que merece reconocimiento y recuerdo.
Estos nuevos jueces del pasado deberían aprender del talante del que fuera alcalde de Madrid, Enrique Tierno, poco sospechoso de fascista, quien al ser realizada una propuesta similar bajo su mandato, tranquilizó a la familia Zorita retirando del listado de calles a sustituir la del piloto ponferradino. La calle dedicada al comandante Zorita en Madrid recuerda una gesta, un avance de la humanidad, un hito. Debería ser suficiente para su mantenimiento.