Diario de León
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fuego amigo ernesto escapa
León

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H ace justamente un par de años y después de no sé cuántos enredos y zancadillas, los diputados del Congreso aprobaron la propuesta de declaración como Patrimonio Europeo del arte mozárabe. Una forma de quitarse el asunto de en medio, relegando el encanto mestizo de la mozarabía al tercer rango de las distinciones artísticas. Aquella misma sesión parlamentaria propuso la Ribeira Sacra gallega y los bordados en seda y oro de la Semana Santa lorquina como Patrimonio de la Humanidad. Dos años después, vuelve la agitación con el patrimonio mozárabe, que la Junta pretende propulsar al primer rango del elenco de la Unesco, mientras diferentes instancias bercianas parecen preferir, quizá movidas por la vecindad de la Ribeira Sacra del Sil, que antes se promueva la declaración de su Tebaida berciana. Sea cual fuera la senda a seguir, habrá que seguir insistiendo hasta lograr que nuestro exclusivo arte altomedieval tenga vitola de universalidad.

Estas joyas singulares del arte español tienen un vínculo muy estrecho con la arquitectura visigótica y concentran, para su desgracia, en territorio leonés la mejor expresión de su embrujo: de Escalada a San Cebrián de Mazote, de Peñalba al barrio ollero de Ponferrada, de la desembocadura del Esla (San Pedro de la Nave), al valle del Pisuerga (San Juan de Baños). Con ejemplos notables en Burgos, Cantabria, Soria, La Rioja, Toledo, Orense y Braga. Este conjunto singular de arte medieval es el único que sigue sin la distinción de Patrimonio de la Humanidad, una vez que el prerrománico asturiano, el mudéjar aragonés y el románico catalán obtuvieran el respaldo, mientras resuenan con estrépito los recientes y penúltimos fracasos de candidaturas que nos conciernen.

Ni las vidrieras leonesas ni el románico palentino ni los gaudís de aquí tienen la singularidad que cotiza en la lonja de la Unesco. En cambio, resulta chocante que nadie haya promovido candidaturas claras, como las arquitecturas visigótica y mozárabe que enjoyan algunos de nuestros rincones más hermosos. ¿Por qué será? ¿Otra penalización por su ruralidad y dispersión territorial? San Pedro de la Nave, junto al Esla, la galería de Escalada, el arco doble de Peñalba, el boscaje columnario de Mazote o la palmera de Berlanga que despliega la policromía del Edén son iconos de nuestro patrimonio universal. Pero conviene que se empiecen a enterar desde sus vecinos más cercanos a las más altas esferas del etiquetaje cultural. Y que no caigan en enredos, porque de otro modo el saldo va a rebotar lastrado por el fracaso. Imposible imaginar un respaldo a Peñalba que excluya a la intemperie Escalada, San Pedro de la Nave, Quintanilla de las Viñas, San Cebrián de Mazote o San Baudelio de Berlanga.

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